Susan Boyle – Soñé un sueño. »
Pocos ejemplos en la vida real nos dan la idea de lo mucho que podemos hacer en las manos de Dios.
Si bien este ejemplo es algo sin relación con las cosas espirituales, existen ciertos valores, prejuicios que han quedado al descubierto, que pasaron a ser una bofetada para quienes esperaban de un prójimo (en este caso Susan Boyle) un fracaso lógico y rotundo.
Conociendo algo de música, sobre todo de canto, la llegada de esta mujer a ciertas notas y su “sostén” en las mismas que es lo más difícil, me han hecho publicar este verdadero desafío a la mediocridad.
Antes de pasar al video, quiero comentarles que Susan Boyle, es una mujer desempleada de 47 años, que proviene de un sector o grupo de villas (así lo define ella) y a pesar de su aspecto, dio un ejemplo de lo poco que influye la apariencia en una persona con verdadero talento.
Mi hija Ercilia Belén ha traducido la letra de la canción inglesa para que tengan acceso a su contenido. Es una letra triste, pero quería publicarlo todo.
Publico el vínculo hacia el video, y debajo la letra de la canción en inglés y luego en español.
Que el Señor les bendiga.
LETRA EN INGLÉS
There was a time when men were kind
When their voices were soft
And their words inviting
There was a time when love was blind
And the world was a song
And the song was exciting
There was a time
Then it all went wrong
I dreamed a dream in time gone by
When hope was high
And life worth living
I dreamed that love would never die
I dreamed that God would be forgiving
Then I was young and unafraid
And dreams were made and used and wasted
There was no ransom to be paid
No song unsung, no wine untasted
But the tigers come at night
With their voices soft as thunder
As they tear your hope apart
And they turn your dream to shame
He slept a summer by my side
He filled my days with endless wonder
He took my childhood in his stride
But he was gone when autumn came
And still I dream he’ll come to me
That we will live the years together
But there are dreams that cannot be
And there are storms we cannot weather
I had a dream my life would be
So different from this hell I’m living
So different now from what it seemed
Now life has killed the dream I dreamed.
LETRA EN ESPAÑOL
Hubo un tiempo en que los hombres eran amables
Cuando sus voces eran dulces
Y sus palabras insinuantes
Hubo un tiempo en que el amor fue ciego
Y el mundo era una canción
Y la canción era excitante
Hubo un tiempo, luego todo empeoró
Soñé un sueño en el pasado
Cuando la esperanza era grande
Y valía la pena vivir
Soñé que el amor nunca moriría
Soñé que Dios perdonaría
Entonces era joven y despreocupada
Y los sueños eran hechos, usados y desperdiciados
No había rescates que pagar
Ninguna canción sin cantar,
Ningún vino sin probar.
Pero los tigres vinieron por la noche
Con sus voces estruendosas
Mientras desgarraban tu esperanza
Volvían tu sueño en vergüenza
Él durmió un verano a mi lado
Él llenó mis días con esperanza sin fin
Él se llevó mi infancia
Pero se fue cuando llegó el otoño.
Y todavía sueño que él vendrá
Que viviremos los años juntos
Pero hay sueños que no pueden ser
Y hay tormentas que no se pueden pronosticar
Tuve un sueño de que mi vida sería
Tan diferente de este infierno que estoy viviendo
Tan diferente ahora de lo que parecía
Ahora la vida ha matado el sueño que yo soñé.
Angelitos Negros »
Hace años escuché este tema, que me lo compartió un amigo uruguayo, el mismo que me hizo tomar el gusto por la yerba uruguaya (sin palo), el candombe y tantas cosas de aquellas tierras tan cercanas (¿dónde andarás Pablo? ¿Qué será de tu vida?).
Leyendo hoy el blog de Abel García García, en donde publicó hace un tiempo un video musical de Willy Colón (El Gran Varon), lo recordé, y me hago eco del mensaje de Abel, en donde nos plantea que muchas veces las palabras de los incrédulos, en poesía, canto o conversación, nos muestra la distancia que existe entre la santidad que creemos tener y la que debemos alcanzar.
Esta canción nos coloca ante la errada idealización de las cosas espirituales que algunos tuvimos y otros se empeñan en mantener.
Que el Señor les bendiga !
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Aunque la higuera no florezca… »
Generalmente se suele citar este pasaje en relación a la planta en sí.
La higuera ha sido mencionada junto con la vid en diversos pasajes, símbolo del alimento más común en los tiempos bíblicos del pueblo de Israel.
Leemos en la biblia lo siguiente:
“Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.” (Mateo 21:19).
Existen muchos hermanos (aún ministros y líderes) que creen haber alcanzado cierto beneplácito a los ojos de Dios con sus actividades y creatividad evangeloide. Consideran sus obras tan sólidas (y doctrinalmente “tan bien” fundamentadas) que no logran ver la ausencia de frutos, ya que han confundido los frutos que Dios espera, con lo que ellos pueden ofrecer que, muchas veces, es sólo hojarasca.
Dios espera de nosotros fruto. Dichos frutos, serán el alimento para las almas abatidas que nos rodean.
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).
La prosperidad no es un fruto en sí mismo. Es una añadidura que sólo sirve para que demostremos nuestra generosidad.
De esta añadidura, se han escrito libros y se han enseñado horrores doctrinales. Se ha dejado de lado el evangelio para honrar a la moneda y al billete. Hemos convertido una bendición de Dios en una herejía doctrinal carnal y diabólica.
Si el Señor bendice a alguien, y éste insiste en acumular bienes con el fin de “dar señales al resto de los hermanos de lo mucho que Dios le respalda (y le prospera)”, pues, pronto Dios secará esa higuera y la maldecirá pues huele a pudrición.
Nada hemos traído a este mundo y, sin duda, nada podremos llevar. Cuando Dios nos da, es para que demos. Pero con sabiduría y siendo nosotros los que administramos la dádiva.
Qué pena que se siga enseñando que un tercero (llámese líder o ministro) sea quien decida qué hacer con aquello con lo cual Dios nos ha bendecido para ser nosotros mismos un canal de bendición a otros.
Dejar nuestra responsabilidad de bendecir en manos de un tercero (por más confianza que se le pueda tener) es ser un mal administrador. Pues transferimos nuestra tarea a otro, para no tener que tomarnos la molestia de encontrar a quién Dios quiere que seamos de bendición con lo que Él nos dió.
Por otro lado, nos convertimos en una piedra de tropiezo para aquel a quien encargamos este asunto, quien se acostumbra pronto a la holgura de ingresos y se convierte en un avaro que sólo piensa en sí mismo y en sus posesiones, olvidando la familia de Cristo.
La higuera no florece, no da fruto, sólo está generando grandes hojas que parecieran prometer mucho, pero que se quemarán con el fuego pues nada de fruto aprovechable arrojarán.
Por lo tanto,
Aunque “la higuera” no florezca… Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación.
(Habacuc 3:17a,18).
El que lee, entienda.
La crisis según Albert Einstein. »
No importa que lo haya dicho el loco lindo más conocido, lo importante es su significado y su lógica.
“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ’superado’.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
Hasta aquí el texto, espero que les haya resultado alentador como lo es para mi.
Que el Señor les bendiga !
Raimundo Baravaglio
Nuestro “talón de Aquiles”. »
El siguiente párrafo fue extraído de Wikipedia. Posteriormente a su lectura, hago una reflexión que espero les sea de provecho.
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El talón de Aquiles es una expresión que se emplea para referirse al punto flaco o débil de una persona o cosa: “La avaricia es el talón de Aquiles de Fernando“.
Tiene su antiguo origen en la Ilíada, epopeya griega de Homero. Este poema está protagonizado por el héroe Aquiles, prácticamente invulnerable desde que fue bañado de bebé en las aguas sagradas del río Estigia por su madre Tetis. Sin embargo, su madre lo sostuvo por el talón derecho para sumergirlo en la corriente, por lo que ese preciso punto de su cuerpo quedó vulnerable, siendo el único lugar de su cuerpo en el que Aquiles podía ser herido en batalla.
Así, durante el asedio de Troya, batalla final de la guerra librada entre griegos y troyanos, Paris mató a Aquiles clavándole una flecha envenenada en el talón.
Por esta historia recibe también su nombre el tendón de Aquiles.
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Se suele decir que todos tienen su “talón de Aquiles”. En otras palabras, se suele dar por entendido que todos somos débiles en algún punto.
El apóstol Pablo dijo:
“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”
2ª Corintios 12:7-10
Dios mismo ha permitido que permanezca en nosotros un aguijón, que nos “abofetee” para mantenernos a raya en cuanto a nuestro orgullo de considerarnos importantes por aquello que somos, o por lo que hacemos, o por todo aquello que los demás ven en nosotros.
En el momento en que este “aguijón” deje de molestarnos, será porque ya no estaremos viviendo en nuestro cuerpo carnal. Mientras debamos participar de la vida humana tal como la conocemos (carnal, sujeta a pasiones, finita), no podremos evitar el padecimiento que nos provocará nuestro aguijón (sea cual sea el que Dios nos haya asignado).
¿Acaso esto debe alentarnos a quitar dicho aguijón o a apartarnos de la realidad actual de vivir en el cuerpo? Yo creo que pensar de este modo sería un error.
El apóstol nos dice que “por amor de Cristo”, se seguiría gozando de los padecimientos que llegaran a su vida en virtud de experimentar el poder de Dios que, tal como el Señor mismo le dijo, era perfeccionado en él precisamente gracias al aguijón.
En otras palabras, el aguijón que te molesta, el “talón de Aquiles” que tu enemigo ha encontrado y está utilizando para zarandearte, no es más que una herramienta en las manos de Dios para que puedas observar el inmenso poder que Dios posee para vencer esas pequeñeces que ahora ves como gigantes invencibles.
Para el Señor no existen los Goliat que puedan arrebatar o poner en ridículo tu fe.
Quizá por un tiempo parezca existir una extraña inclinación de la balanza y el enemigo puede estar sacando cierta ventaja momentánea.
La victoria final de toda lucha estará en tus manos si permaneces confiando en Dios.
Si pensamos seriamente, el día que Jesús fue llevado al sepulcro, luego de padecer de modo lento y brutal, nadie daba garantía alguna de que saldría de ese terrible ataque. Sin embargo venció a la muerte y Dios lo glorificó.
Cuanto mayor es la lucha, tanto más grande es la victoria que el Señor pondrá en tus manos.
Que el Señor te bendiga !
El que se cree ser algo, no siendo nada. »
Pasé por el blog de la Monja Guerrillera (otra vez en línea) y me topé con un texto que me hizo reflexionar.
Algunos pueden encontrar el tono de ese blog un poco ácido. Pero es indudable que en muchos aspectos nos lleva a reflexionar sobre cosas que desde el púlpito se evitan tratar a fondo.
La frase que me parece que no tiene desperdicio es la siguiente:
“Necesitamos ser presentables viendo como impresentables a los que pecan de manera diferente a la nuestra”.
La misma está extraída del post:
“Amo al pecador pero no amo el pecado │ Clisé sin retorno”
“Porque el que se cree ser algo,
no siendo nada,
a sí mismo se engaña.”
Gálatas 6:3
Siempre me considero un pecador perdonado.
Lo único que me distingue de un pecador que aún desconoce la gracia de Dios no ha sido precisamente un mérito personal.
Es más, Jesús me envía a dar a conocer esta gracia y muchas veces (torpemente) juzgo quién es digno de recibirla. Es como si creyera que de algún modo hubiera merecido algo de todo lo que Dios me ha dado.
Si algo merecía no era precisamente este perdón. Sin embargo, la moto del juicio está siempre en marcha y rugiendo con su motor tan seductor como para que me suba en ella y muestre mis peores condiciones humanas.
Que el Señor les bendiga y les permita reflexionar sobre estas cosas.
PD: Los blogs de la Monja: Teosubversión – Teología sin nombre – MonjaGuerrillera
Adicto hasta las tripas! »
Fui adicto a las drogas.
Jamás pensé que podría estar hablando de Dios.
A veces me preguntan: ¿Qué pensás de la vida que llevabas antes?
Realmente, estaba muy conforme. ¿QUEEEEE? Se preguntará alguno.
Dénme la oportunidad de responder.
Cuando conocí la droga, estaba entusiasmado, porque había conocido algo que me pareció increíblemente superior a todo lo conocido y cada uno de sus escalones (marihuana, cocaína, pastillas, ácido lisérgico) me parecieron experiencias únicas y llenas de placer o de adrenalina (dependiendo de qué tipo de droga estamos hablando).
Me encontraba muy a gusto con mi vida. No deseaba dejar de drogarme.
Pero…
Un día me encontré con algo que superó aún más mis espectativas.
Fue más fuerte que el ácido lisérgico (que es la droga más fuerte que llegué a probar, no sé si alguna la supera).
Esta experiencia, lejos de ser “aluncinatoria” o de dejarme “colgado” por horas, o de hacerme sentir importante, me dió la satisfacción de no tener que pagarla.
Fue gratis.
Y lo mejor de todo es que el efecto no se iba.
Seguía sintiendo esa presencia que hasta ese momento no sabía que se trataba de Dios. Pero con el tiempo aprendí a conocer.
Cambié muchos hábitos.
Terminé casándome y ahora tengo una hermosa hija de 13 años ya !!!
La dicha que vivo día a día, no tiene comparación alguna con cualquier tipo de sustancia que pueda lograr un efecto por unas horas (o de 12 a 14 horas como el caso del ácido) sino que permanece para siempre.
Es mi sencillo testimonio.
Tengo cosas más serias para contar, pero no creo conveniente este ámbito para hacerlo.
Sólo quería dejar este mensaje por si alguien que está en las drogas llega a leerlo.
Yo no quise cambiar. Dios me cambió.
En ningún momento se me cruzó por la cabeza el deseo de salir de las drogas. Estaba demasiado cómodo allí.
Pero ignoraba lo cómodo que me sentiría con Dios. Y eso es lo que más agradezco al Señor. Que sin haberlo amado me amó.
Sin haberlo llamado, me buscó.
Que el Señor les bendiga!
Raimundo
Sólo busco comprender en la palabra de Dios lo que Él desea decir. Las cosas que Dios no dice, pues, no tiene caso inventarlas.
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