El Obrero Cristiano Normal
Jun 26th, 2007 by ~ Mensaje de Fuego .Org ~
He aquí una obra cumbre de Nee Too Sheng (Watchman Nee), o “Nito” - por la pronunciación de Nee Too, su nombre original - como le decíamos cariñosamente quienes nos habíamos familiarizado con sus enseñanzas tan similares a las del apóstol Pablo.
No podemos mencionar a los grandes más pequeños, que como Pablo, dejan y dejarán huella en nuestras conciencias con su pluma: David Wilkerson, Leonard Ravenhill, Madame Jeanne Marie Bouvier de la Motte Guyon entre taaaaaantos otros. (No quiero incluir a todos los escritores cristianos porque muchos se desviaron por el “camino de Balaam” dejándose arrastrar por doctrinas humanas, carnales y “amoldadas” a las corrientes del mundo).
En este post quiero poner los vínculos al contenido de uno de los tantos libros de Watchman Nee. El título de este post es precisamente el mismo del libro.
El adjetivo “normal”, fue utilizado para una serie de publicaciones como: La iglesia “normal”, El obrero cristiano “normal”, La vida cristiana “normal”, etc.
Este hermano siempre calificó que lo que escribía, era lo mínimo que podía esperarse de un cristiano.
Sugiere las conductas que considera (con sólido fundamento bíblico) como un parámetro indispensable para el desarrollo sano de una vida en el Señor.
Aquí los capítulos de la obra:
(Si aún existen vínculos sin acceso válido, es porque aún no he terminado de pasar los textos).
EL OBRERO CRISTIANO NORMAL
- Diligente
- Estable
- Teniendo amor al prójimo
- Un buen oidor
- Medido en el hablar
- No egotista
- Aquel que disciplina su cuerpo
- Dispuesto a sufrir
- Fiel en cuanto al dinero
- Leal a la verdad
Ciertamente los textos no son nuevos, pero las cosas en el Señor no perecen. Por lo menos aquellas cosas que tienen la vida del Señor plasmadas en sí mismas.
Quien no sea capaz de ver la mano del Señor en estos escritos, es posible que deba replantearse su condición espiritual. Si sigue a Dios, o si su vida es parte de una doctrina propia (y por lo tanto errada de la verdad) que lo arrastrará cada vez más lejos de la Santidad de Aquel que vive y reina para siempre.
Raimundo.



























