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Cómo andás? - Una mirada a la hipocresía.

La hipocresía ha llegado a límites insospechados. Y esto gracias a la careta que divide a la realidad cierta de la ficción que se desea mostrar.

La hipocresía se potencia a sí misma.

Recuerdo que muchas veces se me preguntaba al pasar: “¿Cómo andás?” y la respuesta era siempre: “Bien”.

“Bien”, es la primera palabra que sale de la boca de quien responde a la pregunta: “¿Cómo andás?” en Argentina. Le siguen al “bien” una serie de “reglas cumplidas” que pretenden justificar el porqué estamos “bien”. “Estoy yendo al grupo o célula”, “estoy trabajando en tal o cual área o ministerio”, “me congrego tres veces a la semana”.

Pero el “¿cómo andás?” sigue sin ser respondido.

¿Eres feliz de hacer lo que haces? ¿Disfrutas de tu relación con Dios y le amas? ¿O te dedicas a “mostrar” que eres una persona cumplidora y obediente mientras tu corazón sigue enfermo?

¿Estás rodeado de legalismo e hipocresía?

Como cristianos solemos rodearnos de una serie extensa de imposiciones, abstenerse de beber alcohol,  cuidar la medida de una falda, cumplir con ritos y días determinados…

El teólogo Hans Küng dijo: “Mientras más fina se teje la red, más numerosos son los agujeros“. La ilustración es clara. A más leyes y dogmas, más lugares por donde sentirse culpable de todo.

En su libro Gracia Divina vs. Condena Humana, nuestro hermano Philip Yancey nos dice: “Los cristianos tenemos nuestros propios grupos de pecados «aceptables» e «inaceptables». Mientras evitemos los pecados más notorios, nos sentiremos bastante satisfechos con nuestra situación espiritual“. Y cierra la idea con esta hermosa sentencia: “Jesús enfocó el pecado de una manera totalmente distinta. En lugar de clasificar los pecados como más o menos importantes, hizo que sus oyentes levantaran la vista hacia un Dios perfecto, ante el cual TODOS somos pecadores“. (El énfasis de TODOS es mío).

En Gálatas 3:22, Pablo nos dice: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado”. ¿Qué es la Escritura, sino la Palabra de Dios, el Verbo de Dios, Dios mismo revelado? No estaríamos inventando nada si dijésemos que fue Dios quien lo encerró todo bajo pecado. Después de todo, fue Dios mismo quien dio los mandamientos a Moisés. No fue un invento humano.

De ese modo, Dios puso al hombre una imposibilidad de justificarse por sí mismo, debiendo recurrir a la gracia por la fe en Jesús. No hay otro camino.

Y así andamos…

Quienes buscamos andar en la gracia de Cristo encontramos a nuestras vidas tal como Pablo veía a la suya propia: “¡Miserable de mí!”.

Quienes limitan su fe al legalismo son excelentes personas en la iglesia o ante la vista de determinadas personas, pero ocultan las más horrendas maquinaciones en su corazón por mera hipocresía. No son sinceros. Hieren a sus hijos con palabras ofensivas o los maltratan, o patean a su fiel mascota cuando tienen alguna rabieta, o fingen cosas que no son reales, o aumentan la dosis de un medicamento a un abuelo para que “parta con el Señor” más rápido porque no lo soportan en su casa… es una carga que le impide “servir” al Señor !!!

Hermanos… No estoy inventando nada, lo saco de la vida real.

Lo extraño es que ninguno piensa de sí mismo como un legalista. Pero basta cruzarse con una prostituta o un homosexual, para comprobar nuestra pared de hipocresía y falsa santidad para dividir ese corazón dolido del nuestro, para “evitar posibles contagios”.

Vuelvo sobre lo que dije en otro post: Jesús odiaba el pecado, pero jamás dejó de amar al pecador. Aún en medio de su pecado. Leamos los pasajes de la mujer adúltera, del hijo pródigo, etc. Dios espera el regreso a toda costa. Tiene la gracia suficiente para sanar y bendecir ese corazón atormentado. ¿Somos acaso más santos que Dios? Pregúntatelo, hermano. Es absolutamente necesario que lo hagas. ¿O seguirás arrastrando el error de considerarte santo mientras vas sembrando dolor a tu paso sin siquiera reconocerlo?

La hipocresía del legalismo es la máscara, el disfraz, la pared divisoria, la mentira elaborada (y muchas veces consensuada por muchas organizaciones religiosas, iglesias y diversas denominaciones, los fariseos eran semejantes) cuyo único propósito es evitar la gracia.

El perdón de Dios no se gana con reglas a cumplir, sino que ya fue provisto para nosotros en la muerte de Jesús, precisamente, ante la demostrada imposibilidad humana para cumplir las reglas.

Que el Señor te bendiga.


A qué le llamamos FRUTO?

Es interesante lo bien que los hombres logramos cambiar el significado de las palabras de Jesús.

Una de las definiciones de “fruto” es: Producto de las plantas, que, aparte de la utilidad que puede tener, sirve para desarrollar y proteger la semilla.

Como cristianos, si permanecemos en Él, damos fruto. Es una consecuencia lógica.

No se trata de ser el que más recauda, o el que más convence, o el que llena estadios, ni se trata de que todos sepan quienes somos y qué hacemos para Dios.

Jesús enseñó todo lo contrario. “No sepa tu mano lo que hace la otra”, “tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Somos orgullosos por naturaleza. Deseamos ser vistos. Nos encanta que otros mencionen las “grandes cosas” que hemos hecho en el nombre del Señor.

¿Acaso no será esa la recompensa? ¿Quedará en la eternidad alguna otra recompensa para quien se “cobra” reconocimientos en la tierra? Sólo me lo pregunto. Pues tal pareciera que existe una necesidad de mostrarse que ya no tiene topes. Por lo tanto vemos tantas opciones “renovadoras” que lo único que poseen de renovador es que han cambiado el nombre.

Se evita mencionar la palabra “pastor” pero abundan los “obispos”, “profetas”, y hasta “apóstoles”.

Sin juzgar este despliegue de “nuevos” ministerios me pregunto… ¿no existe poder en el Señor para que se deba recurrir a estrategias de marketing a fin de atraer a las vidas al camino? ¿En dónde habrán quedado los válidos apetitos por un avivamiento genuino del Espíritu Santo, en lugar de fingirlos mediante esfuerzos psicológicos que nada tienen que ver con el poder de Dios?

¿Aprenderemos algo de todo esto?

Ciertamente algunos estamos aprendiendo bastante. Lamentablemente seremos comprendidos en el futuro (si llega) cuando otros miren su pasado, que se corresponde con nuestro presente, y digan: “Vean las torpezas en que han caído estos hermanos”.

Ya no se busca encontrar el camino que Dios desea que transitemos, sino que se buscan resultados… “Frutos” según el nuevo diccionario evangélico, en donde todo cambia… menos Jesucristo, que permanece para siempre y nos desea fieles, no ingenuos.

Que el Señor les bendiga !!!


Es la “voluntad de Dios” ?

Muchas veces nos preguntamos si algo es o no la voluntad de Dios.

Con frecuencia los cristianos hemos sido enseñados a preguntarnos ante cualquier decisión si es la voluntad de Dios alguna de las opciones que se nos presentan.

Muchas veces juzgamos un hecho histórico como diabólico o, al menos, ajeno a los planes de Dios. Tal es el caso de la persecución que sobrevino a los creyentes de Cristo que estaban en Jerusalén.

La explicación a tal suceso (vista con la óptica de nuestra realidad y posición histórica actuales)  es que Dios quería que los creyentes se extendieran y que mediante su predicación el evangelio alcanzara también a los “gentiles” (o sea, al pueblo no judío).

Ciertamente Dios no desea el mal de los hombres, pero tampoco cuenta con herramientas más persuasivas que el conflicto para llevar a Su iglesia hacia donde desea que se mueva.

En aquella oportunidad, los cristianos estaban cómodos en Jerusalén y sus alrededores.

¿Por qué arriesgar dicha comodidad para ir a buscar problemas a otras zonas?

Dios debió intervenir…

Posteriormente existieron sucesos terribles en la historia (venta de indulgencias, libertinaje disfrazado de religiosidad, inquisición y diversas persecuciones) que llevaron a la iglesia a grandes cambios. Realidades necesarias para que el cambio se produzca y encamine a la Iglesia de Cristo hacia el correcto horizonte.

Hablar de que los inquisidores fueron (de algún modo) instrumentos de Dios para encausar dichos cambios y pensar que Dios planeó en cada tortura, sufrimiento y muerte, pondría a Dios en un estado de culpabilidad con respecto a las libertades de las víctimas, y también arrojaría dudas sobre el verdadero “libre albedrío” de los humanos del cual tanto se ha hablado.

¿Qué hacía Dios entonces? En medio del caos provocado por la misma desobediencia y designios de hombres despreciables, Dios hablaba a los suyos sobre qué dirección tomar en la batalla y mediante las oraciones de Sus santos seguidores aconsejaba al oído de aquellos para que cesen con su loca venganza. De más está decir que muchos desoyeron a Dios.

Pastor:

Dios entregó en tus manos un rebaño para alimentar y apacentar. (Si no crees que Dios lo ha puesto en tus manos, harás menos mal en abandonar a las ovejas en lugar de seguir alimentándolas con tu incertidumbre sobre el llamado) . ¿Has sido llamado por Dios a trabajar con vidas a tu cargo? ¿Estás seguro de ello? ¡Debes estarlo! Y si no lo estás sincérate con Dios y pregúntale. Pide consejo a un grupo de hermanos y busquen en oración al Señor hasta que no queden dudas.

Ahora bien. Si has sido llamado. Debes regresar a los primeros pasos y enfrentarte con cualquier sentimiento de poder, de suficiencia, de autoridad carnal por sobre las vidas que están bajo tu mano. Eres un administrador de la gracia. No pretendas adueñarte ni de las ovejas, ni del ministerio, ni del espacio físico que ocupas. Si así lo haces, perderás todo lo que has hecho hasta ahora. ¡Examínate hermano!

¿Haces la obra de Dios? Mira tus motivaciones y permite que la palabra del Señor las pueda alumbrar:

¿Lo haces porque te gusta que valoren lo que haces?
¿Lo haces porque deseas experimentar un éxito numérico para deslumbrar a otros con tus logros?
¿Lo haces por tu familia?
¿Lo haces por amor al prójimo?
¿Lo haces por amor al Señor?

Te confieso que la última es la acertada y sólo puede ir unida a la anterior:
Amor a Dios y al prójimo.

Volviendo al título de este mensaje…

¿Crees que Adolfo Hitler no sentía realmente que lo que hacía era heroico, justo y necesario?
¿Crees que los inquisidores no disfrutaban al ver arder a las mujeres inocentes acusadas de brujería mientras confiaban en que hacían su mejor esfuerzo por agradar a Dios?

Ministro: Deberías examinar seriamente delante del Señor tus pasos. Ya que al estar al frente de otros eres ejemplo. Para lo bueno y también para lo malo.

No sea que la luz que en ti hay sea tinieblas…

La luz alumbra.

No es necesario blandir el foco de la luz desde la punta de un palo y gritar o cantar por horas para que se encienda. Simplemente alumbra. Es su naturaleza alumbrar.

Que nuestras vidas alumbren es parte de nuestro andar diario con el Señor. Y nuestra única responsabilidad en este mundo es alumbrar.

El Señor te bendiga, y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
Números 6:24-26


¿Cómo das?

Con el título “Educación de la Crisis” se publicó en el blog de la Monjaguerrillera el siguiente texto que quiero reproducir “literalmente”, “totalmente” y espero que del mismo modo llegue a tu PC, para que tus ojos puedan leerlo, o bien, impreso logres tomarlo en tus manos y puedas finalizar su lectura sin caer desmayado por el golpe de su contenido.

Lo recomiendo puntualmente, como así también recomiendo todo el blog, ya que no abundan los textos profundos y que nos hagan reflexionar, salvo pocas excepciones que podrán ver en el listado de links de este humilde espacio.

Lo que sí suele abundar es el engendro espiritualoide de este tiempo corrompido que nada tiene que ver con el sencillo mensaje del evangelio, (por más que quienes lo predican se esfuercen por torcer las letras de Dios a su antojo para empujar el significado a su favor).

Un sencillo texto de la Monjaguerrillera entre tantos otros que algunos podrán buscar, leer, disfrutar en su blog mientras otros querrán criticar, gritar y retorcerse de dolor por la sencillez de su verdad sin dobleces.

Tal como esta hermana afirma, no necesita ninguna defensa (ni la desea, ni la solicita). Pero sería necio no compartir con aquellos a quienes dirijo mis escritos el caudal de alimento que este blog significa para las almas que, como el hijo pródigo, no son tenidas en cuenta por los hermanos que se consideran fieles al padre, los cuales, preferirían vernos morir entre los cerdos a vernos regresar para ser recibidos con todos los honores por el Dios de toda gracia.

Los dejo a solas con el texto:

¿Cómo das? A Javier, de mi indomable comunidad de fe, le gustaría tomar leche con chocolate y azúcar, como la toman los hijos de los que donan la leche. Y le gustaría que junto a la leche hubiera galletitas, y que su merienda no fuese un líquido que cae al estómago como un remedio. Ni como un salvataje a una necesidad urgente que sólo demora la muerte de los desnutridos.

Y a Javier no le gusta que le digan: confórmate con esa taza de leche rancia que te mezclan con agua. ¡Al fin de cuentas es más de lo que tenías antes! No te sientas normal, Javier, ni integrado en este mundo de personas, tómate esa leche para javieres que no tienen nada si no es por medio de la dádiva. Ten en cuenta, Javier, que esa leche debe alcanzar también para otros javieres que van al comedor de la iglesia. Hay que estirar lo donado, porque los bondadosos son escasos y son avarientos.

Hay javieres que en casa comen pan con manteca, tartas de fruta, helado, y hay otros javieres que reciben mercedes mezquinas, unturas que calman la llaga de la conciencia de algunos donantes.

Algunas de esas propinas lechosas son de empresarios la mayoría de las veces, que donan para tener. ¿Cómo donan para tener? Donan para tener en su reporte de hacienda (fiscalía impositiva) una planilla buchona que dice que han depositado dinero o especias a las entidades de “bien público” y que, por lo tanto, se le descuentan exigencias con el fisco, no se les pide informe de ganancias a un gran porcentaje de sus ingresos y les consigue publicidad caritativa. La peor de las publicidades, la perversa publicidad de la bondad fingida y la del generoso siniestro. El maldito medallero.

¿Cómo das? ¿Das lo que te gustaría tener, lo que te gustaría comer, lo que disfrutas en tu casa? ¿Cómo das? Insisto con la pregunta, discúlpame la rabia. ¿Das la misma calidad de lo que consumes? Se trataba de compartir lo que se tiene y no de expulsar de tu casa lo que te sobró sin consumir.

Perdona la ansiosa pregunta ¿Cómo das? ¿Das o emparchas? ¿Das entregando? ¿O das para que otros hagan malabares con tus paliativos dedicados a supervivientes?
(Supervivientes que te parece que nunca serán tú ni tus hijos)

Quisiera verte la cara cuando te pregunto cómo das. Ya que das ¿Cómo das? ¿Por qué das? ¿Para qué das? ¿Por quién das? ¿Hasta dónde das? ¿Quién te dijo que tenías que dar?
La respuesta que tengo en la mano a esta pregunta es:
-“¡Y sí doy, qué te importa cómo doy!”
Vale, por ahora ganas.
Pero necesitas un edukador (1) que te confronte con tus canalladas resueltas frente al espejo.

___________

(1) Sí, “Los Edukadores”, como los de esa película “Die fetten Jahre sind vorbei” (”Los años de abundancia han pasado”)
“Manche Menschen ändern sich nie” (algunas personas nunca cambian)


Amando al pecador y aborreciendo al pecado

Lo que el mundo necesita es Gracia. (Sí… estoy leyendo a Philip Yancey)

Muchas iglesias que se jactan de ser espirituales, dejan afuera a muchos por sus costumbres, por su condición social, por su apariencia externa.

Cuántos estarían dispuestos en alguna de estas “grandes” iglesias a recibir con amor y respeto (estimando al recién llegado como superior a sí mismo) a una prostituta, por ejemplo. A un homosexual. A un asesino. A un violador.

¿Lo haría sabiendo quién es y lo que ha hecho?

La respuesta será (obviamente) SIIIIIIIIII !!!

Pero la verdadera respuesta. La que el Señor espera, está a las puertas de las congregaciones.

Muchas de estas mega-iglesias, para no escandalizar a los asistentes, en el caso de que llegue algún ser “visualmente desagradable” se lo envía por la puerta de atrás, se le enseña el camino de salvación, se le da una palmadita en la espalda y… ¡cuando se bañe y esté perfumadito vuelva!

El Señor no buscaba la comodidad ni las grandes sinagogas. Él entraba en la casa de cualquiera, bebía vino (sí !!! bebía vino!!!), conversaba con prostitutas y con ladrones. Por eso se lo juzgaba como “un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores” (Mateo 11:19).

Ellos preferían a un Jesús apartado de esa “lacra”, a la cual ellos, en su altísima santidad, jamás se acercaban.

Pero una cosa es el pecado y otra cosa el pecador.

Piensa en tí mismo, lector. Y déjame plantearte una cosa interesante:
Tú pecas en reiteradas ocasiones. (1ª Juan 1:8 dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”).

Ahora bien, pides perdón y el Señor te cubre y te limpia.

Mientras no pides perdón estás en pecado. Quizá notas que has pecado luego de un tiempo, al ser alumbrado sobre algún aspecto que creías era la voluntad de Dios, y debes arrepentirte.

Mientras esto pasa, te alimentas, te higienizas, te vistes, te proteges…

Sabes que hay pecado en tí. Pero aún así te amas.

Aborreces ese pecado que hay en tí. Pero aún así, no tienes el más mínimo reparo en seguir alimentándote, visiténdote, protegiéndote.

¿Entiendes ahora la diferencia? Amas al pecador (que eres tú), pero aborreces el pecado que está en él (o sea en tí mismo).

Es un modo gráfico y sencillo de encontrar la forma de hacer lo mismo con el resto de los mortales que nos rodean. Con nuestro prójimo.

Mateo 22:39 dice: “Amarás a tu prójimo, como a tí mismo”.

O sea que deberás amar (alimentar, vestir y cuidar) a tu prójimo, aún cuando no lo consideres merecedor, del mismo modo que lo haces contigo mismo.

Que el Señor te bendiga !!!


Las Crónicas de Narnia: El Sobrino del Mago.

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El libro “El León, la bruja y el guardarropas” fue el primero en escribirse (según el orden que le dio el autor y que respetó Disney).

En este libro, que según mis cálculos está quinto entre los siete que componen toda la historia, es en donde comienza todo.

En realidad, Clive Staples Lewis hace uso de una imaginación realmente notoria, creando aquellos “pozos” que hacen de comunicantes entre diversos mundos.

He tenido que releer unas tres veces este libro (y volvería a hacerlo) para comprender bien lo que el autor plantea.

En una parte del libro se habla de un árbol, a partir del cual se construiría posteriormente el “guardarropas” del primer libro.

Ahora bien.

El mensaje final de la serie de libros (casi en las últimas páginas del último libro), es triste pero esperanzador.

Ese final, me ha sacudido mucho más que la lectura de los siete libros en su totalidad.

Lo más llamativo es que sólo logré interpretarlo correctamente cuando mi hija me mostró lo que decía C. S. Lewis.

Hasta ese momento, había leído el libro como un adulto interesado en la saga desde el punto de vista literario de la fantasía.

A partir del comentario de mi hija, (que alumbró mis ojos con su inocente reflexión) comprendí el significado vital de dichos libros y logré, una vez más y gracias a la providencia divina, convertirme en niño… Entonces comencé otra vez a leerlos todos desde el primero.

No quisiera adelantarle de qué se trata, para que tengan la oportunidad de disfrutar de una excelente lectura tanto para chicos como para grandes.

Si han tenido la posibilidad de leer los libros, espero sus comentarios y sobre todo sus consultas por mail (búsquenlo a la derecha de la página en “Contáctame”) para que me digan qué han comprendido del último capítulo de la saga y en caso de que no lo hayan descubierto, poder llevarlos a una sencilla pero preciosa revelación que les dará mayor apetito por la lectura.

Que el Señor les bendiga !!!

Raimundo Baravaglio


Con respecto a la duda y a la fe

La duda… ¡qué interesante tema!

No dudo de lo que Dios hizo en mi vida, ni de todo lo que está escrito en Su palabra. Pero lo que sí pongo en duda es cierto espíritu de pseudo-oveja al cual se nos ha acostumbrado desde los púlpitos, en donde la palabra enseñada debe ser “acatada” más bien que correctamente aprendida.

“Esto es así porque lo dijo el teólogo fulano de tal…”, se suele escuchar. Y yo pienso (si me es lícito hacerlo) ¿existirá alguna posibilidad de que el tal teólogo haya equivocado alguna jota o tilde en su propia locura por alcanzar la verdad bíblica?

Creo que los teólogos pueden llegar a grandes y profundas conclusiones, pero continúan siendo humanos tanto como el gasista o el plomero.

Por lo tanto no están exentos de equivocar sus interpretaciones con respecto a la palabra de Dios (aún cuando basen sus estudios en los más rígidos exámenes de su especialidad), tanto como un gasista puede hacer un buen trabajo que dure 50 años o volar una manzana por su imprudencia.

Qué linda amgbigüedad en la que nos ha puesto el Señor… Tenemos ese orgullo que pretende alcanzar la perfección, pero constantemente algo se clava en nuestro pie que nos vuelve a la realidad de nuestro diario andar por este suelo.

El tema que quería proponer sobre la duda es… ¿por qué está mal visto el dudar?

Han sido siglos de textos y traducciones bíblicas de un idioma a otro. Algunas formas literarias de los lenguajes originales se han perdido para siempre (o al menos hasta aquel día en que todo lo sabremos).

¿Querrá Dios que me apegue con los ojos cerrados a creer algo que quizá Él enseñó de un modo distinto y años de rapiña religiosa se han dignado en borronear?

Creo en la Iglesia de Cristo, Su esposa, que será reunida desde distintos puntos del planeta. Pero aquí en la tierra, no veo nada que se parezca en lo más mínimo al verdadero cuerpo glorioso del que estará formada.

El hermano Martín Lutero, con todos sus aciertos y errores, veía al Papa como una autoridad en primer lugar, a la cual no le llegaban realmente claros los motivos de su queja, y por lo tanto quiso ir hacia él para hacerle entender lo que ocurría con la venta de indulgencias.

Según creía, el Papa se horrorizaría y haría castigar a los herejes. Pero la historia se le dio vuelta…

El hereje fue él.

¿Porque lo era? Nooo! Porque tuvo (Lutero) una visión errada de las motivaciones de quien consideraba su autoridad espiritual (el Papa).

Luego de ese viaje a Roma, regresó confundido, pero con una claridad mayor sobre cuál era realmente la dimensión de la corrupción religiosa de Roma.

A partir de allí se manifestó la “Reforma”, que por muchos años se venía gestando, por vías como Juan Huss, y otros muchos en varias naciones.

Las dudas aparecen, pero lo mejor es saber hacerles frente con la verdad; y la verdad, (la mayoría de las veces) no coincide con el libreto que solemos traer bajo el brazo como herencia de años de tradición.

La verdad es Jesús. Ante esta Roca, muchos tropiezan.

Creo que me he roto varios huesos con ella, pero ha sido para bien. Siempre todo lo que viene del Señor es para mi bien.

De no haber sido por la duda, no estaría experimentando esta libertad que tengo en Jesús luego de haber roto las cadenas que me ataban a mi “religiosidad de oveja boba” mediante la cual decía a todo “sí y amén” sin detenerme a escudriñar qué era lo que Dios intentaba decirme a través de Su palabra.

Gracias a Dios, que sembró mi “fe de feria” con dudas e interrogantes, escapé a tiempo de la Babilonia actual.

Pero también estoy aprendiendo algunas cosas. Cito (entre otras) las siguientes:

1) No soy perfecto.
2) Aún tengo mucho por aprender.
3) Cada ser humano tiene una velocidad diferente para aprender y digerir la verdad.

La duda sobre una “afirmación terminante”, sobre un “Dios me habló”, sobre un “Dios dice esto o aquello”, es lo que produce un mayor anhelo por conocer a Dios, y entender si realmente ha dicho Él lo que otros dicen que Él ha dicho.

Que el Señor les bendiga y puedan aprender del beneficio que ofrece la duda.

Raimundo