Con Dios está todo OK »
Muchas veces hemos oído que Dios perdona nuestros pecados.
Si bien es cierta esta afirmación, nuestro deber es evitarlos, no para alcanzar algún tipo de justificación si le “ganamos al pecado” sino por amor a Aquel que sufrió por nuestras rebeliones.
El camino es angosto. No sólo la puerta es estrecha, sino TODO el trayecto hacia la eternidad es algo delgado, apretado y dificultoso. No es un sendero imposible de transitar, pero tampoco es una vía cómoda y placentera en todos sus tramos.
Dios no es un abuelito que cuando desobedecemos nos guiña el ojo y nos sonríe como quien no ha visto nada. Precisamente el costo de nuestras rebeliones constantes sólo dificulta nuestra relación con Él. Si bien es el Señor quien da el crecimiento, cuidar la tierra en donde crecerá la semilla es parte de nuestra responsabilidad.
A Dios no le importan nuestros sentimientos, sino nuestra fe en la obra redentora de Jesús en la cruz.
No hablo de “sentir” la presencia de Dios, que es algo totalmente marketinero y muy de moda en el mundillo evangélico. Me refiero a que a Dios no le importa si hemos sentido Su presencia, sino si hemos creído que estaba presente en cada momento de nuestras vidas, fueran como fueran dichos momentos.
Job fue un “bicho raro” que estaba dispuesto a esperar en Dios aún si Él hubiera decidido matarlo. (Así lo dijo Job mismo: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”).
Como seres humanos complejos que somos, tenemos por un lado posturas muy cambiantes. De pronto queremos perdonar a todo el mundo, y en ocasiones deseamos quitar de en medio a nuestros “enemigos” olvidando que nuestra lucha no es contra carne y sangre.
Recibimos un perdón que supera infinitamente nuestra capacidad de alcanzarlo con nuestros propios medios (hubiera sido imposible), pero ni bien damos vuelta la esquina, somos como el siervo ingrato que no perdonó una pequeña deuda cuando su rey perdonó la gran deuda que éste tenía con el rey.
En ocasiones decimos: ¿Por qué Señor tengo que pasar por esto? (Sí… ya sé, la prédica del “pregunta para qué, y no por qué” nos dura una semana, pero cuando la prueba se prolonga volvemos a la carga: “¡¡¿POR QUE, SEÑOR TENGO YOOOOO QUE PASAR POR ESTO?!!”).
Y si pudiéramos oir al Señor, quizá nos dijera: “¿Y por qué no? ¿Quién sos vos más que cualquiera de tus hermanos o de mis criaturas? ¿Acaso no sos un desobediente que tengo que corregir y llamar la atención vez tras vez?”.
Pero en su lugar, sólo escuchamos el silencio. Cosa que nos pone más preguntones y quejosos.
Finalmente, comprendemos la utilidad de cada desierto. Comprendemos que al lado de Jesús siempre fuimos un poroto (y encima débil) y que no estamos a la altura de nuestro generoso: “aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”, porque ni bien pronunciamos las palabras mágicas, “canta el gallo tres veces” y nos saca de nuestra vanidad y soberbia.
Todas las cosas que vivimos son necesarias. De todas podemos aprender algo.
¡ Que el Señor te bendiga !
Dios y los ídolos. »
En la actualidad, siguen existiendo ídolos.
Están bastante escondidos, pero hacen tropezar al pueblo de Dios vez tras vez.
En la época de los reyes del antiguo testamento, leemos acerca de muchos reyes que desobedecían a Dios: blasfemos, idólatras, amantes del pecado y aborrecedores de cualquier tipo de corrección.
Sin embargo hubo algunos que hicieron lo recto delante de Dios, “aunque” no del todo. Está escrito que a Dios le molestaba que quienes buscaban hacer lo que Él quería, no lo hacían en su totalidad. Por eso leemos de reyes que si bien hacían lo que Dios quería, no terminaban de destruir los ídolos o sus templos, permitiendo de ese modo que parte del pueblo continuara en la idolatría.
El pasaje de 2ª Crónicas 26:4, nos habla del rey Uzías (de sólo 16 años) quien reinó 52 años en Jerusalén, y comienza diciendo:
“E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre“.
Desde el versículo 4 y hasta el 15 sólo se mencionan bondades de su reinado. Pero en el versículo 16 leemos:
“Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina“
Es notable que esto suceda en hombres que han amado a Dios y han buscado hacer lo recto. Y de hecho han hecho grandes obras para Dios en su peregrinar, pero finalmente se llenan de altivez y caen.
El apóstol Pablo decía (metafóricamente) que “golpeaba” su cuerpo para ponerlo en servidumbre. Y aclaraba que lo hacía, teniendo el temor de ser útil a muchos para acercarlos al reino de Dios pero con la posibilidad de perder él mismo ese acceso si no corría del modo correcto la carrera.
Decía al comenzar que existen aún ídolos. ¿Los has visto? ¡Sólo observa a tu alrededor! Son ídolos que te llaman a participar de su atractivo. Suelen ser económicos, casi necesarios, y vienen en diferentes formas, colores, tamaños y modelos.
Aquel auto que no tenemos…
Aquella casa (por la cual hasta quizá oramos)…
Vemos aquellas cosas que nos gustan y que creemos haber llegado a desear con todo nuestro corazón. Se las pedimos a Dios sin estar del todo seguros si beneficiarán nuestra vida espiritual, pero creyendo que mejorarán nuestra relación con Él o bien, que serán de gran ayuda para la “obra de Dios”. Y con frases, o pensamientos similares, vamos acumulando mayor ansiedad por las cosas de este mundo y ataduras que nos ligan a este reino material.
Hay cosas que sí nos son necesarias. Pero no todas.
¿Quieres una lista? ¡Hazla tú mismo! Y contempla con horror el egoísmo que ella encierra. Sobre todo cuando veas que otros en el mundo, que son semejantes a tí, mueren de hambre mientras tú arrojas las sobras de tu comida a la basura.
No pretendo hacerte sentir culpable. Sólo intento que por una vez medites en el rumbo que ha tomado la iglesia en este último tiempo.
Mientras muchos se esfuerzan por dar sus diezmos (y aún ofrendas) con el objeto de edificar mayores, y más cómodos, edificios para albergar más fieles para gozar de sus “fiestas” en el espíritu, otros cuentan los centavos para comer lo que ya no les alimenta, sino que apenas los mantiene sobreviviendo.
¿Será este el llamado de Dios a la iglesia?
¿Gozará de nuestros cánticos, de nuestras larguísimas reuniones de autocomplacencia, de nuestra satisfacción personal por el éxito de asistencia a la reunión? ¿Bendecirá Dios nuestro orgullo por el “poder de convocatoria” que hemos producido… “para Él”?
Muchos de los ídolos que comentaba al principio de este escrito, tienen relación estrecha con estos nuevos “ídolos” de nuestra actualidad.
Leamos la historia de otro rey llamado Josafat (1ª Reyes 22:43):
“Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en ellos.“
Esos lugares altos, eran los sitios donde el pueblo de Israel adoraba a otros dioses. Éstos no fueron quitados, y el pueblo seguía torciéndose. Se podrá decir que el pueblo de todos modos buscaría el modo de canalizar su idolatría, pero como líderes del pueblo de Dios, muchos reyes cometieron esta negligencia: hicieron “la vista gorda”.
Hoy hay muchas cosas a las cuales se les hace “la vista gorda”. Se exige el diezmo, pero no siempre se cumple con lo que Jesús mandó: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Muchas congregaciones evaden impuestos. (Aunque enseñan que es necesario hacerlo).
Otras (muchas) no dan el diezmo a sus instituciones superiores, cuando sí lo exigen de sus ovejas. (Aunque el diezmo no es algo que rija para los cristianos en la era neotestamentaria, es evidente que constituye un excelente método de sostén para los diversos ministerios, además de otros “gastos extra” que deberán mantenerse en la más absoluta de las reservas… ¿no suena extremadamente oscuro, por no decir diabólico, que se evite en las finanzas de una iglesia la transparencia absoluta y total?)
Se nos ha ido “torciendo” el evangelio hasta lo que conocemos y vemos en la actualidad.
Cualquier similitud entre el servilismo hacia un líder evangélico con la autoridad papal de la época de Lutero es mera coincidencia…
Se habla mucho de avivamiento, pero en lo íntimo se “teme” que un genuino brote del mismo rompa con toda hipocresía con que se ha vestido la “novia”.
Sería bochornoso para la misma, verse desnuda y comprobar que Dios se ha provisto de una menos vistosa, que no proviene precisamente de sus filas y que ha decidido formarla con enfermos, borrachos, prostitutas, adictos, ladrones y homosexuales, aceptándolos en Su reino casi del mismo modo que ocurrió con el ladrón que tuvo Jesús a su lado en la cruz. Éste, no tuvo tiempo de asisitir a células, grupos de crecimiento, ni de visitar enfermos, ni de dar sus ofrendas, ni de cantar canciones, ni de (siquiera) leer la biblia, o dar a otro algo de lo que recibió… Sólo reconoció el señorío de Cristo.
¿No suena fácil el evangelio?
Que el Señor te bendiga !
Obamanía »
Es un hecho. Ya está Barak Obama sentado en su sillón presidencial y ha tomado algunas decisiones tal como había prometido en su campaña (desarticuló la base de Guantánamo como centro de reclusión y de “tortura legal”).
Le era necesario dar una señal inequívoca de autoridad inicial y es lógico que hará lo posible por remontar una difícil situación en su país.
El resto del mundo, mira con asombro y espectación la novedad. Quizá se deba a que los noticieros, y aún los programas televisivos de otros rubros, se encargan de saturar con este mensaje de esperanza y frescura novedosa (en materia política) que sugiere este acontecimiento.
¿Es el presidente del mundo? Porque tal pareciera que todos esperan de él grandes milagros y maravillas.
No dudo que pueda ser un hombre sincero. No pongo en duda su honestidad y su capacidad de liderazgo, pero… ¿hay que esperar algo de este hombre?
Como cristianos, no debiéramos dejarnos llevar por “cualquier viento de doctrina”. Tenemos mucho trabajo que hacer en casa como para estar preocupados por lo que otros puedan hacer por nosotros.
Por lo tanto, ¿es posible que un hombre que llega al poder de su país en crisis, que tome las riendas de su país y se le tire en las espaldas el resto del mundo para que solucione todos los problemas? Es lógico que pensar esto es ridículo. Sin embargo, los ojos del mundo político han puesto su énfasis en descansar sobre la nube de humo que promete este nuevo profeta a la fuerza.
¿Por qué profeta a la fuerza? Porque muchos esperan que haga algo a su favor. Aún cuando ni siquiera es su presidente. Aún cuando es un simple hombre con sus debilidades y tentaciones como cualquier otro… (podríamos citar por ejemplo a Clinton y su affaire).
Meditando en todas estas cosas, escuchando las noticias y, sobre todo, notando el énfasis en los temas tal como se planteaban, vino a mi corazón una sensación desagradable. Apareció de pronto, como si se tratase de un sentimiento de angustia por la gente en todo el mundo. Descubrí (una vez más) que la gente estaba desamparada y dispersa como oveja que no tiene pastor…
Jesús en cierto momento sintió compasión por las multitudes cuando las vio de ese modo. Aturdidas y sin mucha idea del destino que les esperaba, sin una guía cierta que les encamine hacia un rumbo dichoso y seguro.
Y fue en ese momento, en que Jesús dijo:
“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
Mateo 9:37-38
La separación de versículos y capítulos, que ha restado tantas veces a una correcta interpretación de los escritos, ha detenido la acción del Señor en ese “capítulo”, pero en realidad la historia continúa con lo que transcribo a continuación:
“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.”
Mateo 10:1
Luego de esa compasión que Jesús sintió por las multitudes, envió a sus discípulos para calmar sus ansiedades, quitar sus cargas, liberar sus almas y sanar sus heridas.
Quiera Dios que en estos tiempos de tanto apremio, tanto dolor, tanta incomprensión, tanta teología por dos pesos (con un peso más se lleva el señalador con el logo de la tinaja de aceite), nos permita servir y ser luz en aquellas áreas en las que es necesario alumbrar sobre las vidas angustiadas para llevar el mensaje de Cristo que recupera las vidas de las más hondas profundidades.
Dios quiere… De hecho Jesús murió para hacer posible nuestra redención.
La pregunta es… ¿nosotros querremos bendecir a las multitudes?
Hay trabajo que hacer. Hay sed. Hay hambre. Hay enfermedad. Hay pecado. De todas estas cosas HAY (y mucho). Jesús nos pide que anunciemos Sus buenas noticias. Negarlo o esconder el candelero es rechazar la cruz de Cristo. Necesitamos abrir la boca, Él la llenará, pero es necesario ejercitarnos en esto, de lo contrario estaremos perdiendo el tiempo.
Que el Señor les bendiga !
Operación “Plomo Fundido” – Israel ataca a Palestinos en Gaza – Medio Oriente en el ojo de las noticias »
Cuántos titulares; cuántas páginas, sitios y periodistas; cuántos políticos y sus reuniones de comisión; cuánto armamento; cuántas vidas…
A estas alturas, muchos cristianos ya han llegado a sus propias conclusiones como por ejemplo:
“Israel es el Pueblo Elegido, por lo tanto tendrá sus razones para hacer lo que hace”.
“Los Palestinos habrán tenido mucho que ver, siempre se la agarran con Israel que sólo defiende lo suyo”.
“Estos islámicos!”
“Bien por Israel! Toma la iniciativa contra el terrorismo!”
Existirán otros (menos frecuentes y por lo tanto más coherentes) que evitan el discurso para las masas y saben separar los tantos. Porque es necesario tomar distancia de las situaciones y saber diferenciarlas.
Israel es el pueblo elegido por Dios, pero… ¿sus políticos actuales están haciendo la voluntad de Dios? ¿De pronto todos los palestinos son demonios asesinables? (De hecho ningún ser humano lo debiera ser, aún poseído de todo el infierno).
No pienso entrar en política, porque la considero perdida en su totalidad. No existe en este mundo corriente política alguna que pueda lograr absolutamente nada sin pasar por algún grado de corrupción previa. Por lo tanto, amigos de la CIA, no cuenten conmigo. Estaré viviendo a mi manera hasta morir, creyendo lo que creo, pero en sus sucios negocios no entraré…
Lo que sí haré, será orar por el pueblo de Israel, por el pueblo de Palestina y también (¿qué lo impide?) por todos los servicios de inteligencia en el mundo, para ver si logro espantar algún demonio en ese entorno y alcanzar alguna de sus almas (siempre tan cerca del abismo) para que encausen sus vidas hacia caminos más prósperos (no de dinero, amigos, sino de espíritu).
El error consiste en ponerse de un lado o del otro de la guerra. Si me preguntan de qué lado estoy, pues… del lado de la gente que no toma las desiciones pero recibe constantemente las balas, las bombas, el “plomo fundido”, y las escorias de este gran negociado que es el tráfico de armas.
Es lógico que en algún momento hay que usar las armas, por motivos que ellos (sus poseedores) consideran lógico. Algunos de estos motivos podría ser el siguiente:
- “se vencen y algún uso hay que darles para justificar su compra en el pasado”.
- “quedan obsoletas por las nuevas tecnologías que matan con más precisión”.
- “es necesario mantener a las tropas en entrenamiento constante,¡qué mejor que una guerra!”
Éstos y muchos otros motivos pueden ser los justificativos que intentan esgrimir aquellos que han perdido todo grado de ética por la vida y sólo transpiran sus frentes cuando negocian grandes cargamentos de misiles a nuevos mercados.
¿A alguien le importa? Pareciera que no. Porque ni bien se realiza un negociado oscuro entre diplomáticos, políticos o agentes, damos más crédito a un incendio forestal (¡pobres pinos enanos en vías de extinción, lo ví en Discovery!) que a la realidad.
La televisión, las noticias mal presentadas y la abundancia de la información nos ha alejado de la verdad que nadie comenta.
Gracias a Dios, los cristianos (y hablo de aquellos que lo son, no a los que juegan a serlo) sabemos otra realidad que ni imaginan los que tanto apetito por el poder tienen en este mundo.
Habrá un juicio. Será terrible. ¿Asusto? Pues… Jesús lo dio a entender de un modo demasiado claro. No seré más claro yo que Él. Pueden leer sus palabras y enseñanzas. Nada mal les vendría eso.
Hay un modo de escapar. Noooo… Si se juntara el bufete más grande posible (y carísimo) con los abogados más renombrados (de todas partes del mundo), no sería posible presentar el más mínimo argumento suavizante para la sentencia que ya existe.
Sólo existe un abogado. Él no espera nuestros billetes sino nuestras vidas, está dispuesto a ponerse en el medio de Dios y nuestra condenación.
Claro que esto no es algo automático. Es necesario pedírselo.
¿Cuál es la condición? Es que sea un pedido sincero.
¿Qué tan sincero? Pues, si quieres fingir que te arrepientes él lo sabrá. Habla con Él y verás si logras engañarle en algo…
Que Dios te bendiga !
Raimundo.
Leyendo como corresponde »
Desde hace años hemos sido enseñados. ¿Se nos ha dicho la verdad? Quizá nuestros maestros han hecho el mejor esfuerzo por enseñarnos lo que sabían, pero… ¿y si lo que aprendieron ellos estaba equivocado?
¿Alguna vez leerán los evangélicos al libro de Malaquías en su contexto en forma total, sin sacar al versículo 3:10 de su entorno?
Porque tal pareciera que está dentro del nuevo pacto. ¿Alguien tiene una biblia a mano? jajaj
Por un lado tenemos el tema del diezmo, (hablar sobre el cual, es hablar a la pared) en donde cualquier planteo serio que atente contra su doctrina es considerado como una clara ausencia de fidelidad, de fe y de compromiso para con Dios y Su obra; idea a la que me opongo por considerarla en sí misma un intento de argumento enclenque, como tantos otros, que se esgrimen para sostener lo insostenible.
Ahora bien. De la promesa de “sobreabundancia” de Dios a Su pueblo (¡qué coincidencia!, ¡también en base a Malaquías 3:10 !) ha surgido otra doctrina relacionada a la prosperidad. Ésta es dañina en sí misma porque no puede sostenerse, ni es compatible con el espíritu cristiano.
Si el cristiano tiene abundancia, no la posee para su propio deleite, sino para administrar generosidad.
Lamentablemente es otro el mensaje que se suele escuchar. Y aún se considera a un hermano que está atravesando necesidades como un grano de pus (o “barrito”, o “punto negro”) en la blanca epidermis del cuerpo de Cristo.
Más allá de mi punto de vista (que bien podría estar equivocado también, no me considero ajeno al error), las cosas de Dios “son como Dios quiere que sean” y no como las han intentado ilustrar desde el púlpito por los últimos … 500 años (por dar a entender que ciertos errores doctrinales y dogmáticos se vienen arrastrando desde hace tiempo y aún no se corrigen -e ignoro si se llegará a hacer algún día-).
Nosotros pasaremos. Lo que quede, si no está fundado sobre la Roca, será hojarasca que se quemará con el fuego.
¿Cuál sería un buen ejemplo de un cristiano? (Pueden optar por A ó B).
Ejemplo 1:
A: Un apóstol llamado Pablo, encadenado que dice: “¡Quisiera Dios que todos fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!”
B: Un hermano llamado Luis, que desde su BMW 0km dice: “¡Quisiera Dios que todos fueseis hechos tales cual yo soy, excepto el valor del crudo!”
Ejemplo 2:
A: Un discípulo llamado Esteban que en un momento en donde peligraba su vida dijo: “Veo al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios.” Y mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”.
B: Un discípulo llamado Jorge que en un momento en donde peligraba su ingreso económico dijo: “Veo los cielos abiertos, y a Dios dispuesto a llenar mis bolsillos.” Y mientras lo convencían de que debería “tranzar” con Dios mediante el diezmo, Jorge decía: “Señor, lo hice porque me han dicho que es un excelente negocio”.
Si tus respuestas son A, sigues en el camino. Si son B, busca una congregación como Dios manda…
¿Es esta la iglesia por la cual murió Cristo? »
Quiero transcribir un comentario de mi hermano Leovanis Farías y sólo haré al finalizar una breve reflexión sobre sus palabras.
¿Quién es Leovanis Farías? Un hermano en Cristo. Para Dios es suficiente. Quizá para muchos sea necesario presentar algún carnet de la asociación de líderes de nosedónde para poder manifestar su autoridad para decir algo.
Aquí va su comentario:
Recientemente conversé con una hermana en Cristo, la cual me comentaba sobre la forma imprudente e inconsciente de algunos pastores y ministros al momento de pedir los diezmos y las ofrendas, existe una manipulación exagerada. La forma en que le quitan a las personas su dinero, objetos de valores, prendas y bienes.
Algunos le piden a las personas enfermas, que recurren a ellos, confiando en su buena fe por el hecho de que se dicen llamar cristianos. Lo cierto es que ” estos lideres religiosos” so pretexto de llamarse hijos de Dios, les exigen a las personas una buena ofrenda o diezmos para que Dios los pueda sanar, mientras más fuerte sea la ofrenda “más rápido y efectivo será el milagro”.
No es de extrañar de que esto esté sucediendo, ya que el señor Jesus lo advirtió y Pablo lo repasa.
” Asalariados, trasquilan a las ovejas quitándoles la lana, ordeñan y le quitan la lana a las ovejas. No buscan a la descarriada ni curan a la perniquebrada”.
Piensan en ellos mismos, líderes con un evangelio moderno adaptándolo a su estilo de vida, cambiando la verdad de Dios por dogmas y mandamientos de hombres. Viven opulentamente, no pueden ocultar su avaricia y amor por el dinero. Pastores inútiles, pero que algún día tendrán que rendir cuentas a Dios.
Pablo lo recuerda: hombres amadores de sí mismos, más que de las cosas de Dios, que harían mercadería del rebaño.
Es por eso que Bruce Olson es criticado por algunos concilios evangélicos, ya que no comulga con gran parte de sus doctrinas mercantilistas y egocentristas. Iglesias con estructuras y fachadas góticas, fantásticas y formidables, con lujosas edificaciones y adornos majestuosos, con sillas y butacas extraordinarias donde se sienten las personas que mejor diezman y los que dan mejor ofrenda, pero ignorantes de las necesidades que pueden estar pasando los niños que mueren de hambre, no en África, la India o Paquistán, sino en sus propios vecindarios y en sus mismas iglesias.
Es por eso que a veces pienso: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió? ¿esto fue lo que cristo nos enseño?, la corriente de la prosperidad, donde se le rinde culto al dios mamón, se considera una maldición al hermano que no es próspero o está en pobreza. Aplican el principio mundano de “cuanto tienes, cuanto vales”, si eres próspero estás bien y bendecido por Dios, si estás en pobreza estás en pecado.
Cuando Bruce Olson fue rechazado por la asociación de misiones de Venezuela, fue despreciado por que no tenía una recomendación de alguna fundación o junta misionera de su país, llegó a Venezuela (pelando), Dios le dijo: “Bruce yo no te e rechazado, te necesito en Sudamérica donde tú estas”.
Hermanos, oremos por este hombre y su ministerio que aún lleva sus frutos en Colombia, específicamente en Bucaramanga y Bogotá, donde ha fundado universidades y alberga a centenares de indígenas para darles estudios para que lleven una vida digna.
Aún continúa fundando cooperativas en beneficio de los motilones y otras tribus.
Cumplió 82 años, pero no ha utilizado la oportunidad que Dios le dio de haber sido el único hombre blanco de haber convivido por 28 años con una de las tribus mas indómitas y guerreras de Venezuela y Colombia (los motilones), para hacerse de fama y ocupar espacios en la sociedad como hombre importante. Él sabe muy bien que le está reservada en el cielo una corona, vestiduras blancas y Jesús le dará el premio (la vida eterna).
Que Dios nos ayude a comprender cuales son sus planes para con su iglesia aquí en la tierra.
Dios los bendiga.
Su hermano en cristo. Leovanis E. Farias.
Hasta aquí lo que nos quería transmitir nuestro hermano Leovanis Farías. Doy gracias al Señor por sus palabras y por su testimonio.
Ignoraba que Bruce Olson tuviera la edad de 82 años que me menciona Leovanis. Realmente el tiempo suele pasar sólo para nosotros. Siempre esperamos encontrarnos con nuestros amigos, que no vemos desde hace 20 ó 30 años, del mismo modo que los recordamos desde entonces. Más gloria para Bruce por su esfuerzo inagotable para la obra del Señor.
Me quedé con una pregunta del hermano Leovanis: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió?
Mi respuesta casi nació de inmediato: ¡Sí! Es ésta. Sólo que existen algunos que creen tener éxito en lo que hacen para el Señor mientras siguen enfermos y necesitados. Del otro lado estamos los que hemos encontrado al Dios de la verdadera salud y del verdadero sustento, y aún en medio de debilidades, necesidades y conflictos, somos más que vencedores y nos gozamos en las pruebas. Algo que los verdaderos débiles detestan.
Que el Señor te bendiga hermano !
Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspián »
Hoy, Domingo 18/05/2008, he leído el siguiente texto en la revista VIVA de hoy del diario Clarín.
Reproduje dos párrafos que me parece que encierran (levemente) parte de la historia, carácter y valores que poseía C.S.Lewis el autor de las (por Disney ahora más famosas) “Crónicas de Narnia”.
Quienes somos cristianos, no deberíamos dejar de leer su otra obra, la que precisamente encierra muchísima más riqueza y profundidad.
Aquí les dejo el texto que decía:
Un mundo encantado oculto en un lugar improbable, criaturas extrañas y animales parlantes, chicos que comandan batallas, un rey león y una reina gélida y malvada.
Quienes no conocieran la obra de C.S. Lewis al internarse en el cine a ver “El león, la bruja y el armario (la primera novela de la saga de Narnia que filmó Disney en el 2005) podrán haber pensado que no se trataba de una historia del todo original.
Lo que acaso no supieran es que, si la historia les resultó conocida, es porque infinidad de relatos posteriores se inspiraron, precisamente, en el universo creado por el humilde profesor irlandés.
Sin ir mas lejos, la mamá de Harry Potter (J .K. Rowling), admitié haber entrado de algún modo al armario con los chicos Pevensie al idear su mundo de hechizos, magos y muggles. Y hasta vaticinó siete novelas para su héroe, tantas como le llevó a Lewis contar el devenir de Narnia.
Para más de una generación de chicos sajones, hubo un antes y un después de Narnia, esa tierra helada que se encuentra detrás de los tapados de piel, en el fondo del armario del profesor Kirke.
Uno de esos tantos lectores subyugados se llama Andrew Adamson. Y lo único que lo diferencia de otros devotos es esto: en las manos de este afortunado neocelandés quedó la enorme tarea de llevar las dos prirneras novelas de la saga a la gran pantalla.
EL PADRE DE LAS CRIATURAS
La vida de Clives Staples Lewis (1898-1963), Jack para los amigos, tuvo su propia cuota de magia.
Por un lado, esta su historia de amor con Joy Gresham, una judía americana locuaz y vivaracha por la que perdió la cabeza y renunció a su rutina de académico solterón (sobre esta relación versa el filme “Tierra de Sombras”, (donde Anthony Hopkins da vida a Lewis y Debra Winger a Joy), sólo para morir a pocos años de iniciado el romance.
El escritor adoptó a los dos hijos de Joy uno de los cuales colaboró en la producción de las dos películas de Narnia.
Y por otro, su fértil amistad con J.R.R. Tolkien, el autor de la Trilogía de los Anillos.
Ambos formaban parte de un club de escritores que se reunia en un pub de Oxford a leer poesías en inglés antiguo y discurrir sobre literatura. Lewis y Tolkien además compartían largas caminatas por el Addisonis Walk, un sendero arbolado en el campus de la universidad.
En una de esas caminatas, Tolkien convencio a Lewis de volver a abrazar la fe cristiana que había abjurado en la adolescencia.
El argumento de Tolkien: la resurrección de Cristo era la más bella y cierta de las mitologías, y Dios, el poeta que la creó.
Tolkien sólo logró publicar su desmesurada trilogía gracias al aliento y la insistencia de Lewis.
El filólogo inglés, en cambio, no fue tan entusiasta con los siete volúmenes de Narnia, y al tiempo se distanciaron. Pero al saber de la muerte de Lewis, Tolkien escribió a su hija: “Soy como un viejo árbol que va perdiendo sus hojas una a una. Esto es como un hachazo a las raíces”.
Un hombre que amó a su mujer y se hizo cargo de los hijos (que no eran suyos sino de ella) porque también los amaba.
Interesante venir a enterarse que Tolkien fue quien le regresó a los caminos del Señor, y mucho menos con semejante afirmación sobre la resurrección, la cual considera un hecho “cierto” y creado por Dios.
Pronto podremos disfrutar de la segunda parte de esta “saga” de siete en total. Espero con muchos deseos “El sobrino del mago” que me pareció brillante.
Aquellos que hemos disfrutado de los siete libros (y hemos comprendido a qué cosas se refiere Lewis casi en las dos últimas páginas) disfrutamos también de ver que en el cine se han preocupado por guardar casi en forma literal el guión de los libros (al menos se logró en el primero con bastante acierto).
Veremos cómo sigue !
Raimundo
Sólo busco comprender en la palabra de Dios lo que Él desea decir. Las cosas que Dios no dice, pues, no tiene caso inventarlas.
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