Archive for the ‘EXPERIENCIAS’ Category

Cuestiones del creer y la vida cristiana.

El siguiente texto lo dijo en su foro Monja Guerrillera:

“Los judíos que recientemente habían creído en Cristo y empezaban a ser cristianos se estaban regresando a ser “santos” a la manera mosaica. Por miedo a la gracia y por miedo -como siempre- a la libertad. Preferían regresar al incumplimiento constante de las leyes (porque eran incumplibles y ya las había cumplido Cristo y clavado en la Cruz) que ir hacia el Pacto Nuevo donde es innecesaria la santificación por medio de las obras.

Ahora bien, si quiere la gente volver a la ilusión de obtener por sí misma el favor de Dios, que no crea en Cristo, que no hace falta, y que se recete y se prescriba nuevas tablas mosaicas. Que olvide el Monte de los Olivos y regrese al Sinaí. Y estará esa gente contenta, sintiéndose santa esforzándose en esterilidades y absolutamente muerta.”

Cuántas reflexiones vienen a mi mente cuando leo muchos de los textos de “Monja Guerrillera”. Debo aclarar que algunos de sus textos me son oscuros, no tanto por su falta de claridad sino más bien por mi ignorancia de los temas tratados al nivel teológico en que son tratados.

Por otra parte, comprendo (hasta el hartazgo) a quienes aprovechando ciertas “¿vulgaridades?” en el lenguaje de ella, hacen pie en tales términos (es su único punto de apoyo) para combatir profundidades teológicas de una riqueza brillante.

¿Importa tanto el modo? Muy probablemente, quienes acusan a esta hermana por alguna palabra que les ofende es posible que cuiden su lengua hasta mordérsela para no repetir tales palabras en público (o en cualquier “blog”) dando rienda suelta a las mismas en la profundidad de sus mentes, a las cuales, obviamente, sólo puede llegar el Espíritu Santo.

Sea Él pues, quien redarguya de pecado a los arrojadores de piedras, les dé el privilegio de alimentarse con la abundancia de los platos que en el blog de la Monja se sirven y les aumente la fe para creer que, si de algo debe arrepentirse esta hermana, el Señor tendrá especial cuidado de darle convicción a Su tiempo y, permítanme continuar con el desarrollo de este texto que considero útil volcar en este espacio.

Hago un punto y aparte con el tema de la MonjaGuerrillera, ella misma no soporta que la “defiendan” pues cree tener a UNO que ya lo hace … Por otra parte, no busca consensos. Pero me atreví a tomarme la molestia por simple cortesía.

Como diría humildemente Clive Staples Lewis (más conocido en la actualidad por la versión Disney de sus “Crónicas de Narnia” que por sus otros libros cristianos, como “Cartas del Diablo a su sobrino”, o “Cristianismo y nada más”, o “El problema del dolor” ¿Se habrá notado que me gusta este autor?), soy un simple laico, lamentablemente no soy teólogo, pero estoy seguro de haber tenido una experiencia genuina con Dios y esto fue por la Gracia alcanzable sólo en Cristo.

En el texto ella (Monja Guerrillera) hace referencia a cierto “miedo” a la gracia o a la libertad de aquellos hombres que creyeron en Cristo.

En cuanto a esto quiero decir lo siguiente:

Existe desde siempre en el hombre un deseo por conocer qué papel juega su vida en medio de la realidad en que se encuentra. Esa realidad que le fue impuesta (no por autoridad humana alguna, sino como quien ha sido ingresado -sin solicitarlo conscientemente- en un área que va a ir descubriendo mientras crece y se desarrolla) y que hoy reconoce como suya, ya sea que la ame o la rechaze.

Su sentido de trascendencia le lleva a negar (consciente o inconscientemente) que su ser se limite a una mera existencia orgánica. Personalmente dudo que exista un ateo verdadero al 100% de los que piensan que la vida se acaba siendo un simple alimento para gusanos.

Algunos pretenden afirmar que la vida es como un vegetal, que germina, cumple su ciclo reproductivo, se marchita y muere. Pero el versículo bíblico que manifiesta que somos como “la hierba del campo”, hace una referencia más bien a lo transitorio de nuestra vida en comparación con lo poco transitorios que nos consideramos.

Ahora que lo pienso, ignoro cuál será el plan de Dios para la redención del reino vegetal. No lo digo como una broma, sino pensando en voz alta, sobre aquel tipo de vida que fluye por dentro de los tallos y acaba por convertir sus corolas en hermosas vistas con su diversidad de colores, formas, tamaños y aromas. ¿No es vida acaso? Las organizaciones de protección de animales, ¿no piensan que las plantas poseen (a su ritmo) una vida?

Punto aparte para este planteo botánico. No era el tema… Ya lo saben… Amo las ramas, por eso me voy por ellas ! Quizá me encuentren en algún foro defendiendo los derechos del ombú y del cardo.

Volviendo al punto en que dejé. Ese “miedo” a la gracia o a la libertad, mencionado en el primer párrafo he intentado descubrirlo en mi propia vida.
Asombrado vengo a descubrir que lo poseo.

A cada paso temo cualquier tipo de cambio. Lo más extraño es que ese cambio lo estaba anhelando fervorosamente desde lo más profundo de mi alma. Pero una vez alcanzado, me deja tieso.

He atravezado esa puerta que por tanto tiempo añoré cruzar y, ahora que lo he logrado, tengo el temor reverente de encontrarme en un espacio demasiado amplio para mi escaso conocimiento de acción en dicha área.

Este sentimiento puede deberse a mi otro temor de perder el acceso a esa puerta, quién sabe por cuánto tiempo seré aceptado en este nuevo espacio o si seré tenido por digno de permanecer de este lado del umbral. (Qué pronto vuelve a mi mente la idea de Narnia con este ejemplo).

O quizá pueda deberse al temor de ser echado para siempre de este maravilloso lugar por algún posible mal comportamiento dentro de su (para mí nuevo) sistema de códigos.

Al existir un deseo tan poderoso en mi interior, que de pronto se ve suplido por haberlo hallado, es lógico que aparezca esa sensación de inestabilidad, producida por el cambio entre aquellas cosas temporales a las cuales estaba acostumbrado y éstas más permanentes que anhelé pero recién conozco.

Posteriormente, encuentro en el mismo espacio a segundos y terceros que han experimentado (antes que yo) el acceso a esta nueva etapa en su conocimiento espiritual de Dios.

Ante la novedad acudo a quienes -se supone- poseen más experiencia que yo en las “posibles” (pues ignoro si existen o no) normas, reglamentos, estatutos, o lo que sea que me permita mantenerme el mayor tiempo posible dentro de este lugar.

Por ser novato en esta nueva experiencia, me cruzo con algunos (pastores, líderes, cristianos “crecidos”, “hermanos reconocidos”, “profetas”, “apóstoles”, etc., que han bebido del agua de la experiencia de terceros y han adoptado muchas mañas y dogmas de cierto tipo de “tradición” sobre “cómo deben ser las cosas ahora en Dios”. Muchos de ellos han tenido su propia experiencia genuina con Dios, pero han dejado en manos ajenas su responsabilidad de percatarse que lo que les han enseñado se ajuste a los escritos de Dios.

Paradójicamente -para ellos mismos-, han sido ellos quienes me han enseñado a buscar en aquellos escritos, en los cuales encuentro bases firmes para reconocer que la puerta que crucé es segura y correcta. Pero con el paso del tiempo, sin perder de vista -ni por un momento- la experiencia grandiosa que me resultó haber logrado “entrar” a esta nueva dimensión espiritual junto a Dios, encuentro que existen diversos discursos que difieren del rumbo genuino trazado en los escritos.

Ante cualquier atisbo de  duda con respecto a tales cuestiones, comienzo a padecer cierto tipo de persecución que se me antoja benigna por considerarla reafirmada por los mismos dichos de Jesús, sabiéndome participante de tan grande honor!

¿He de sucumbir ante el ataque? De hacerlo, sé que tendré que aceptar un error que obviamente está del otro lado. ¿O aprovecharé para gozarme de haber escogido correctamente el rumbo que Dios da a mi vida, aún cuando deba padecer persecución por Su causa?

Opto por esto último.

Sé Quién me sostiene. Su Nombre es sobre todo nombre. Por lo cual, no existe “nombre” que pueda dar sombra al “Nombre” de Jesús.

Raimundo

..


Cuando escuchas a Dios…

Hace muchos años, el Señor habló a mi corazón.

¿Fue el Señor?

Aún no se ha cumplido del todo la palabra que puso en mi corazón.

Me dijo: “Antorcha serás y sacudirás y encenderás a las naciones…”

Por ahora, nada veo de eso, pero en mi corazón lo creo, lo anhelo y lo atesoro hasta verlo cumplido.

Creo que fue el Señor el que me habló y estoy seguro de que lo cumplirá.

¿El diablo vino en algún momento a apagar ese fuego?

Seguro !!! Y ha querido deshacer ese mensaje que el Señor grabó en mi corazón con los siguientes episodios:

El Evangelista que dirigía la reunión esa noche, se separó de su esposa.

Su esposa, fue el instrumento de Dios para hablar a mi vida.

La separación de este evangelista de su esposa se debió a problemas de salud mental de ella.

A todo esto, el diablo me susurra… “¿creés que una loca puede decirte algo de parte de Dios?”

Y mi respuesta es: “En realidad, Satanás, creo que el Señor podría haberse dirigido a mi mediante cualquier piedra, pero tenía a mano la vida de esta mujer y fue usada para transmitirme un mensaje efectivo”.

Posteriormente a esa palabra tan intensa, un hermano en la fe, llamado Oscar Messina, tuvo un sueño en el cual me veía reprendiendo demonios con tal autoridad (según me contó) que “te veo y me es de bendición, porque sé que era un sueño del Señor que se va a cumplir pronto”.

Entiendo ese “pronto”, el Señor tiene sus tiempos y será cuando Él lo disponga.

Mi hermano Oscar Messina, falleció por un cancer terminal que acabó con su joven vida llena del Espíritu Santo a edad muy temprana.

El diablo otra vez, me intenta hacer tambalear en mis convicciones: “¿No te das cuenta que no existe ningún respaldo para lo que creés que Dios va a hacer con vos? Fijate en el caso de Oscar, ¿cómo pudo hablarte Dios por medio de él cuando estaba atravesando semejante enfermedad?, seguramente se trató de algún delirio propio de sus últimos días”.

Y mi respuesta es siempre la misma: “No tengo grandes posesiones en esta tierra, sólo mi vida, y cuando deba ofrecerla por causa del evangelio así será… No te temo Satanás. No te temo en lo más mínimo. Y sólo puedo decirte que a tí se te acaba el tiempo. Ya no te queda mucho por reinar !!!”.

Cuando Dios habla, es imposible no escucharlo. Es posible desobedecerle, es posible rebelarse contra Él, pero es imposible eludir su voz que penetra hasta lo más profundo de nuestras entrañas para convencernos de planes que exceden (la mayoría de las veces) a nuestra capacidad de raciocinio.

Que el Señor los bendiga !


Recomiendo dos libros cristianos gratuitos…

Habiendo en Internet (y en las librerías cristianas) tanto contenido apócrifo, apartado de la verdad sencilla y poderosa del evangelio, he encontrado un ministerio (www.tiempodevictoria.com.ar) que provee material en grandes cantidades para tu vida, ministerio y desarrollo en Cristo.Haz un vínculo hacia él y tendrás la abundancia que el Señor ha sembrado en un corazón tierno y sediento de Su Gloria.Los libros que te recomiendo puedes “bajártelos” en forma totalmente gratuita desde estas direcciones:

UNA MOSCA EN LA NARIZ

YA SALÍ DE BABILONIA; ¿Y AHORA QUÉ?

Recomendados para cristianos sedientos de verdad. Sedientos de Dios, no de doctrinas y tradiciones humanas.

Beban gratuitamente del manantial eterno de la vida que fluye desde la misma presencia del Señor, no permitan que las ideas humanas atrofien con el paso del tiempo las sanas costumbres de ser humildes, agradecidos, atentos, pobres de espíritu…

Conviértanse de ese modo en verdaderos adoradores. No en ese tipo de personas que por gritar largas melodías quedan al borde de una explosión arterial, sino en aquel grupo pequeño y reducido de valientes, que se gozan en los padecimientos que vienen acompañados de vivir la doctrina de Cristo: “porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2ª Timoteo 4:3-4)

Que el Señor les bendiga mediante la vida de Néstor Martínez, otro hermano en la fe.

 Raimundo


Cuando la muerte no puede detener la vida…

Ha fallecido mi amado suegro. Un hombre que recordaré mientras viva.

Dejó esta tierra para estar en la presencia del Señor el Miércoles 15 de Agosto de 2007 a las 07:00 horas en la habitación 405 del Sanatorio “La Florida” de Vicente López, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Su agonía duró 24 días exactos.

Fechas, horas, espacios y lugares que nada tienen que ver con la vida del espíritu.

  • El Señor dijo en Su palabra:
  • Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
  • Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.”
  • Esta última parte es la que más me impactó. Para Dios, TODOS VIVEN. La muerte no es un obstáculo para él. Es sólo el cambio de una dimensión (física, limitada en tiempo y espacio) y otra (espiritual, sin límite de tiempo ni de espacio).
  • La única diferencia reside en que quienes han creído en el Señor vivirán para siempre en Su presencia, mientras quienes lo han negado vivirán en una eterna condenación, lo cual es como vivir una constante muerte.

Existen seres olvidables ó fáciles de deshacer en nuestros recuerdos. Seres que, de partir, no producirían tanto dolor en nuestro corazón como otros. Es inevitable que así sea.

Pero mi suegro está dentro del grupo que es querible. De ese grupo en los cuales el dolor es cosa humanamente lógica y segura. No puede ser de otro modo. Hasta abrazar la fe de conocer cuál ha sido su destino (la presencia de Dios), sentiremos el dolor de su ausencia.

Esto me sugiere que como humanos que somos, poseemos ciertos rasgos egoístas que salen a relucir en estas circunstancias. Negamos toda posibilidad de distancia de nuestros seres amados, pues queremos seguir reteniéndolos. Aún cuando permanecer en este mundo les provocaría dolor.

Pero… ¿Cómo no recordar su carácter o su sano sentido del humor? 

 ¿Cómo no tomar en cuenta la bendición que le profirió unos días antes a mi esposa (su hija menor) en un momento inesperado, aún cuando no existía señal de la enfermedad que lo consumiría por completo?
En esa bendición, mi esposa recordó a Jacob, cuando bendijo al hijo menor de José en lugar de bendecir a su primogénito.
Yo recordé que José, fue vendido por sus hermanos y odiado, por ser él quien había sido escogido por el Señor.
Recordé también a Abel, que fue más justo que Caín quien asesinó al primero por una cuestión de tontos pero diabólicos celos.

Mi suegro era una persona de pocas palabras, pero de lágrima rápida para las cosas sensibles.

Duro para dirigir a sus hombres en la fábrica, pero amable con todos, respetado más por su bondad que por su porte de jefe.

Un ser humano que supo ser humilde sin que nadie se lo pida. Que aprendió la humildad por los caminos de la experiencia.

Un ser pulido por el dolor y las angustias de los hombres y de la vida.

Alguien realmente imposible de olvidar.

Reunidos en el período del velatorio, conocí a muchos de sus hermanos (contándolo a él, eran 9 hermanos más una hermanastra tan amada como el resto).

El gesto del rostro de mi suegro era un calco en cada cara allí presente. Nadie podía negar que hubiesen sido hermanos.

El Señor le regaló algunos años luego de una operación que lo dejó con un solo pulmón (neumonectomía).

Luego de esa operación, dejó de trabajar duro como lo hacía y se fue a vivir con mi cuñada.

Allí lo visitaba regularmente un pastor para conversar acerca de las cosas que Dios quería hacer en la familia.

Este mismo pastor, en el servicio del sepelio, dijo: “Vine a despedir a un hermano, pero también a un amigo. Él ya no está aquí, sino que debe estar con el Señor, mucho mejor que nosotros; no tengo dudas. Muchas veces fui a su casa a servirle, pero él me servía a mí. Siempre fue más humilde que yo. Así nació una amistad a pesar de la diferencia de edad”.

Gracias Señor por tu consuelo. Gracias por las bendiciones que derramaste por medio de él como anticipando su partida y al mismo modo de los antiguos patriarcas. Fue una señal inconfundible de que Tu poder y Tu amor, superan todo lo que nuestra mente puede llegar a creer o imaginar.

Al Señor sea toda la gloria por siempre !!!


El Dios de TODA consolación

Cuando llega el momento de una enfermedad sobre la vida de un ser amado, lo sentimos mucho.

Actualmente me encuentro en la aflicción de ver a mi suegro padecer un prolongado tiempo de internación en donde el futuro de su salud pareciera ser incierto.

Más allá de la fe en el Señor, en Su poder para sanar, en Su gloriosa misericordia para recibirle en caso de que debiera ya partir, existe en mi corazón el anhelo de volver a verlo sonreír.

Pero el sonido del respirador artificial me trae a la realidad de su inconciencia momentánea.

Qué decir ante el dolor. ¿A quién culpar? ¿Quién realmente valora esa vida que yace inerte en una cama de terapia intensiva, en las horas en las que no es permitida la visita de terceros?

Médicos y enfermeros hacen lo que pueden. Pero, ¿harán todo lo posible?

El enemigo prepara una gran fiesta a costa de nuestras dudas y flaquezas.

“¿Dónde está ahora tu dios?” nos pregunta irónicamente.

Sabemos que está a nuestro lado. No hay nada que pueda separarnos de este inmenso amor. Él (Jesús) es el mejor consuelo, el mejor asistente en los momentos más difíciles de la enfermedad.

Si bien mis ojos observan la realidad física, el Espíritu de Dios se sigue moviendo sobre la faz de la tierra y está presente en este momento de luchas.

Mientras… Sigo esperando en el Señor esa respuesta que llegará tarde o temprano.

Le veré pronto recuperado, o bien, le veré pronto junto al Señor en los cielos. Lo importante es que ya lo sé… Le veré pronto !

Y juntos podremos gozar de la libertad que tenemos en Cristo.

Porque no hay enfermedad, ni demonio, (mucho menos hombre o mujer en esta tierra) que pueda separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro. Tanto en nuestra relación vertical, Dios-hombre, como en la horizontal que gozamos con todos los hermanos en Cristo. Aquellos que hemos nacido de nuevo.

Pero no aquellos que por hipocresía invocan al Señor. Sino los que de corazón limpio confían en Él.

El que tenga oídos para oir. ¡QUE OIGA!


¿ Fue Dios el que me sacó de las drogas ?

No hay cosa que me ponga de mal humor… (NADA !!!!)

Si querés te comento cuál es la fórmula…

Dios me rescató de la muerte en dos oportunidades (o sea que vivo gratis…) y por otra parte, me sacó de las drogas…

Pero… ¿Me sacó Dios de las drogas?

Sí…. ME SACO !!! El tema es que a veces algunos me dicen: “Claro, te cansaste de esa vida y por tu fuerza de voluntad quisiste salir de ahí…”

O cuando les digo que tuve un encuentro con Dios me dicen: “Claro… A vos, te hizo bien la religión”.

Error en ambas suposiciones…

La religión no me hizo nada.

Pero mi nueva relación con Dios sí.

Lo más importante para reconocer que fue un milagro es que YO NO QUERIA SALIR DE LAS DROGAS !!!

Estaba muy feliz en ese mundo y predicaba el libre consumo de la marihuana…

Creía que las drogas iban a salvar al mundo del desastre.

No conocía nada mejor !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta que…

Mi encuentro con Dios no tuvo grandes luces… No cayeron relámpagos, no vi ángeles venir a mi, no alcancé a sentir una sensación temblorosa que me recorriera el cuerpo, no escuché ninguna voz que me hablara, no pasó nada de eso.

Lo único que pasó (y que me “flasheó”, como se decía en mis momentos de adicto, -hoy quizá en ese ambiente las palabras hayan cambiado-) fue que estaba en un éxtasis con marihuana, cocaína y alguna resaca de algunos días de haber probado el LSD (ácido lisérgico), y me sentía en ese momento más que cómodo con mi vida.

Ya había planeado mis próximos años, y hasta soñaba con poder llegar a Italia en un viaje sin regreso para probar la heroína.

En esos planes tan serios y prácticos me encontraba, hasta ese día. Ese instante… Ese segundo vital !

De pronto, se estacionó mi mente…. Se terminó el viaje. Quienes alguna vez hayan probado la droga, sabrán que de un “viaje” se tarda un poco (bastante) en regresar al estado de “careta”, limpio, o como se le quiera llamar, que el resto de la gente llama “realidad” o “normalidad”.

Para mí la “normalidad” era estar bajo el efecto de alguna sustancia. El resto había pasado a ser superficial, materialista y fuera de “mi” realidad.

Quiero comentar lo que me sucedió en ese segundo, cuando realicé esa oración…

Era una oración que me guiaron a realizar mientras mantenía mis ojos cerrados, en donde decía frases como: “Señor Jesús… Vengo a tí, para pedirte perdón por mis pecados… Creo que tu muerte en la cruz fue por mi… Límpiame y te pido que me hagas nacer de nuevo, quiero ser una nueva persona. Dejar lo que era y conocerte más…” etcétera (sólo quería citar en parte la oración para que comprendan de qué se trataba).

Aclaro que en un primer momento pensé: “Sólo voy a repetir aquellas cosas que me parezcan correctas decirle a Dios. No pienso repetir tontamente cualquier cosa que me digan que debo repetir… ”

Al ir repitiendo esas palabras, sin mucha conciencia de lo que estaba haciendo… noté que mis palabras no estaban siendo dirigidas a una pared, ni que eran simples palabras mencionadas al aire… Había “algo” escuchándolas… ¿sería Dios?

Eso me hizo pensar “¿será posible? ¿estaré realmente hablando con Él?” y continué…

En mi vida jamás había hablado con Dios, por el contrario, varias veces le había retado a gritos que (en caso de existir) se presentare delante de mi para que demostrarme esa realidad.

Recuerdo que en ocasiones golpeaba las paredes con mis puños hasta sangrarme, envuelto en una explosión de angustia y odio, diciéndole: “¡parate enfrente de mi ahora!”. (Por suerte jamás acudió a mi violenta cita, hubiera sido caótico para mi).

Pero ese día fue distinto. Ahora lo puedo ver bien. Yo, como criatura de Dios, le estaba poniendo requisitos al Autor de la vida para que hiciera las cosas a mi antojo… Y Dios no permite ningún tipo de presiones… No “negocia” del modo que la criatura quiere, sino que posee un modo sencillo (más sencillo de lo que cualquier ser humano pudiera concebir) que consiste en amar, de un modo que ninguno de los humanos -con excepción de Jesucristo Hombre- podría amar a sus semejantes, ni aún a sus propios hijos.

Jesús, vino al mundo, cumplió con todas las profecías que venían hablando de él desde miles de años antes, y centró en la cruz el paso del hombre al cielo. Él, Jesús, es el único puente que comunicaría al hombre con Dios.

Jesús no se cansó de afirmar cosas como: “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el buen pastor, que da su vida por las ovejas”.

En primer lugar, o era un completo lunático o, en segundo lugar, decía la verdad. Yo creo que decía la verdad. Ahí está la diferencia. Creer. “El que creyere y fuere bautizado será salvo, el que no creyere será condenado”.

Por otra parte… pensar hoy que él era un lunático o que estaba loco, es no reconocer lo evidente, tanto actual como históricamente, ya que la mayoría del mundo gira en torno a él (antes y después de Jesucristo), o en el caso de los judíos que no han aceptado que él era el mesías y poseen su propio sistema calendario, lo consideraban un rabino (maestro). Es algo difícil que se considere loco a alguien a quien su sabiduría y reconocimiento lo convertía en un maestro de su época.

Si no hubiera tenido esta experiencia con Dios, hubiera siempre creído lo primero… nunca lo segundo.

Ahora comprendo que NADA puede salvar al mundo del hombre, que es quien causará por sus propios méritos (con su mente tan orgullosa y “finita” -lo contrario a infinito-) la destrucción del medio en que vive.

Ignoro si será por una guerra (calculo que sí por los escritos bíblicos) o por mero descuido (explosiones de depósitos nucleares, recalentamiento global por mal uso de los recursos naturales, etc).

El tema es que el mundo tiene un final.

Yo estoy seguro del lugar que voy a ocupar cuando todo esto termine. (Puede que muera antes y no vea con mis ojos físicos ese desenlace, pero no me atormenta ni me quita el sueño verlo).

Mi lugar será cerca de Dios. Muuuuuy cerca de Dios.

El tema es…. la gente que día a día vaga por este mundo (sí…. amigo !!! Estás incluído en este grupo)… ¿Estará segura del lugar que ocupará cuando deje este mundo?

Espero que todos crean. Que todos conozcan lo que yo he conocido.

Algo que me alejó de las drogas cuando no estaba en mis planes dejarla.

¿Si me costó algún esfuerzo dejar las drogas? Ninguno.

¿Estraño aquellas épocas de locura? Ni por un instante. Es más, no quiero tener nada que ver con la droga, excepto en poder ayudar a aquellos que sufren esa vida de esclavitud a un “porro” o cigarrillo de marihuana, a una “línea” o “saque” de coca, a un “pico” o inyección de alguna sustancia, a una “pepa” o LSD…

¿Cómo ayudarlos? Del modo que está a mi alcance y que es mostrándoles que hay algo mucho más allá de la droga, cuyo efecto es mucho más alucinante que cualquier cosa de la naturaleza o producto químico que pueda alterar nuestros sentidos por unos minutos, horas o quizá días…

Si tuviera que describir a Jesucristo como una droga, les comentaría a quienes aún son adictos que podría considerarse que el “efecto” de estar un segundo a solas con Jesús, es como una droga que se consume en un segundo y cuyo efecto dura toda la vida !!!

Ésta es un poco mi historia para que me conozcan más. Para que sepan mis orígenes y el por qué de muchos de mis escritos en este sitio: www.proferay.com.ar

Creo que la vida hay que tomársela con un poco de buen humor pero ser coherente con las cosas que cree y por las que vive. Pero por sobre todo, sin Dios, esta vida no vale un centavo.

Un gran abrazo

Raimundo


CONFESION DEL “REY DEL ABORTO” - Parte 1

Parte 1