Se cierra “Mensaje de Fuego.Org” »
En realidad, Dios seguirá hablando.
Por otros medios, por otros sitios, pero no callará…
Este espacio nos es imposible seguir manteniéndolo.
Les invitamos a visitar nuestro nuevo sitio:
FALTA MENOS = http://faltamenos.wordpress.com/
Es mi nuevo punto de encuentro con ustedes.
Gracias por la compañía de todos estos años.
Seguiremos combatiendo por un evangelio sin licuar.
Que el Señor les bendiga !!!
Raimundo Baravaglio
raybaravaglio@hotmail.com
2 Videos de David Wilkerson y despedida del blog… »
Las herramientas en Internet han avanzado tanto que no se justifica seguir realizando un gasto en un sitio que puede mantenerse en forma gratuita.
A partir de la semana próxima, el vínculo a mensajedefuego.org quizá haya desaparecido…
Estos servicios gratuitos debemos agradecércelos a Dios, que por gracia ha permitido que hombres en todo el mundo busquen el modo de relacionarse más y mejor a través de estas herramientas electrónicas, buscando mejores y gratuitos servicios para la mayor cantidad de gente posible.
No todo es capitalismo…
Me despido de esta dirección (mensajedefuego.org) pero podemos encontrarnos en las siguientes direcciones:
http://mensajedefuego.wordpress.com/
http://mensajedefuego.blogspot.com/
http://mensajedefuego.spaces.live.com/
http://versionbiblica.blogspot.com/
http://nuevasideas.blogspot.com/
http://raimun2004.blogspot.com/
http://capitanray.blogspot.com/
http://marcopolitico.blogspot.com/
Y aquí van los videos… que los disfruten !!!
El segundo . . .
Con Dios está todo OK »
Muchas veces hemos oído que Dios perdona nuestros pecados.
Si bien es cierta esta afirmación, nuestro deber es evitarlos, no para alcanzar algún tipo de justificación si le “ganamos al pecado” sino por amor a Aquel que sufrió por nuestras rebeliones.
El camino es angosto. No sólo la puerta es estrecha, sino TODO el trayecto hacia la eternidad es algo delgado, apretado y dificultoso. No es un sendero imposible de transitar, pero tampoco es una vía cómoda y placentera en todos sus tramos.
Dios no es un abuelito que cuando desobedecemos nos guiña el ojo y nos sonríe como quien no ha visto nada. Precisamente el costo de nuestras rebeliones constantes sólo dificulta nuestra relación con Él. Si bien es el Señor quien da el crecimiento, cuidar la tierra en donde crecerá la semilla es parte de nuestra responsabilidad.
A Dios no le importan nuestros sentimientos, sino nuestra fe en la obra redentora de Jesús en la cruz.
No hablo de “sentir” la presencia de Dios, que es algo totalmente marketinero y muy de moda en el mundillo evangélico. Me refiero a que a Dios no le importa si hemos sentido Su presencia, sino si hemos creído que estaba presente en cada momento de nuestras vidas, fueran como fueran dichos momentos.
Job fue un “bicho raro” que estaba dispuesto a esperar en Dios aún si Él hubiera decidido matarlo. (Así lo dijo Job mismo: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”).
Como seres humanos complejos que somos, tenemos por un lado posturas muy cambiantes. De pronto queremos perdonar a todo el mundo, y en ocasiones deseamos quitar de en medio a nuestros “enemigos” olvidando que nuestra lucha no es contra carne y sangre.
Recibimos un perdón que supera infinitamente nuestra capacidad de alcanzarlo con nuestros propios medios (hubiera sido imposible), pero ni bien damos vuelta la esquina, somos como el siervo ingrato que no perdonó una pequeña deuda cuando su rey perdonó la gran deuda que éste tenía con el rey.
En ocasiones decimos: ¿Por qué Señor tengo que pasar por esto? (Sí… ya sé, la prédica del “pregunta para qué, y no por qué” nos dura una semana, pero cuando la prueba se prolonga volvemos a la carga: “¡¡¿POR QUE, SEÑOR TENGO YOOOOO QUE PASAR POR ESTO?!!”).
Y si pudiéramos oir al Señor, quizá nos dijera: “¿Y por qué no? ¿Quién sos vos más que cualquiera de tus hermanos o de mis criaturas? ¿Acaso no sos un desobediente que tengo que corregir y llamar la atención vez tras vez?”.
Pero en su lugar, sólo escuchamos el silencio. Cosa que nos pone más preguntones y quejosos.
Finalmente, comprendemos la utilidad de cada desierto. Comprendemos que al lado de Jesús siempre fuimos un poroto (y encima débil) y que no estamos a la altura de nuestro generoso: “aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré”, porque ni bien pronunciamos las palabras mágicas, “canta el gallo tres veces” y nos saca de nuestra vanidad y soberbia.
Todas las cosas que vivimos son necesarias. De todas podemos aprender algo.
¡ Que el Señor te bendiga !
El testimonio de una niña… »
En la biblia se desarrolla una historia interesante.
Siria combatía en forma repetida contra Samaria. De tal modo que muchas veces eran llevados algunos israelitas eran llevados cautivos a la tierra Siria y tomados como criados.
El caso es que Naamán, general del ejército del rey de Siria, era muy bien considerado por el rey por sus éxitos en las batallas. El rey sabía lo valiente que era este hombre, pero (siempre hay un pero) era leproso.
Entre los tantos criados esparcidos por Siria, una muchacha asistía a la esposa de Naamán, y atinó a hacer un comentario:
“Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.” (2ªReyes 5:3)
No se conoce el nombre de la muchacha, no se conoce a su familia. No se conoce si dijo algo más que eso… Lo que sí se conoce es que era una muchacha del pueblo de Dios, que confiaba en el poder que Dios había puesto sobre su ungido, en aquel entonces el profeta Eliseo.
La historia pueden leerla quienes no la conocen, pero quería resaltar la obra de esta muchacha que consistió en llamar la atención de un hombre, que a regañadientes terminó por aceptar el modo de tratar de Dios y fue sano de su lepra.
Pasó desapercibida y no se conoce quién haya sido, pero Dios la conoció, fue un instrumento en Sus manos y seguramente tendrá su recompensa !!!
Que el Señor te bendiga en todo lo que haces !!!
Lo ilógico de Dios que termina teniendo sentido »
Dios y los ídolos. »
En la actualidad, siguen existiendo ídolos.
Están bastante escondidos, pero hacen tropezar al pueblo de Dios vez tras vez.
En la época de los reyes del antiguo testamento, leemos acerca de muchos reyes que desobedecían a Dios: blasfemos, idólatras, amantes del pecado y aborrecedores de cualquier tipo de corrección.
Sin embargo hubo algunos que hicieron lo recto delante de Dios, “aunque” no del todo. Está escrito que a Dios le molestaba que quienes buscaban hacer lo que Él quería, no lo hacían en su totalidad. Por eso leemos de reyes que si bien hacían lo que Dios quería, no terminaban de destruir los ídolos o sus templos, permitiendo de ese modo que parte del pueblo continuara en la idolatría.
El pasaje de 2ª Crónicas 26:4, nos habla del rey Uzías (de sólo 16 años) quien reinó 52 años en Jerusalén, y comienza diciendo:
“E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho Amasías su padre“.
Desde el versículo 4 y hasta el 15 sólo se mencionan bondades de su reinado. Pero en el versículo 16 leemos:
“Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina“
Es notable que esto suceda en hombres que han amado a Dios y han buscado hacer lo recto. Y de hecho han hecho grandes obras para Dios en su peregrinar, pero finalmente se llenan de altivez y caen.
El apóstol Pablo decía (metafóricamente) que “golpeaba” su cuerpo para ponerlo en servidumbre. Y aclaraba que lo hacía, teniendo el temor de ser útil a muchos para acercarlos al reino de Dios pero con la posibilidad de perder él mismo ese acceso si no corría del modo correcto la carrera.
Decía al comenzar que existen aún ídolos. ¿Los has visto? ¡Sólo observa a tu alrededor! Son ídolos que te llaman a participar de su atractivo. Suelen ser económicos, casi necesarios, y vienen en diferentes formas, colores, tamaños y modelos.
Aquel auto que no tenemos…
Aquella casa (por la cual hasta quizá oramos)…
Vemos aquellas cosas que nos gustan y que creemos haber llegado a desear con todo nuestro corazón. Se las pedimos a Dios sin estar del todo seguros si beneficiarán nuestra vida espiritual, pero creyendo que mejorarán nuestra relación con Él o bien, que serán de gran ayuda para la “obra de Dios”. Y con frases, o pensamientos similares, vamos acumulando mayor ansiedad por las cosas de este mundo y ataduras que nos ligan a este reino material.
Hay cosas que sí nos son necesarias. Pero no todas.
¿Quieres una lista? ¡Hazla tú mismo! Y contempla con horror el egoísmo que ella encierra. Sobre todo cuando veas que otros en el mundo, que son semejantes a tí, mueren de hambre mientras tú arrojas las sobras de tu comida a la basura.
No pretendo hacerte sentir culpable. Sólo intento que por una vez medites en el rumbo que ha tomado la iglesia en este último tiempo.
Mientras muchos se esfuerzan por dar sus diezmos (y aún ofrendas) con el objeto de edificar mayores, y más cómodos, edificios para albergar más fieles para gozar de sus “fiestas” en el espíritu, otros cuentan los centavos para comer lo que ya no les alimenta, sino que apenas los mantiene sobreviviendo.
¿Será este el llamado de Dios a la iglesia?
¿Gozará de nuestros cánticos, de nuestras larguísimas reuniones de autocomplacencia, de nuestra satisfacción personal por el éxito de asistencia a la reunión? ¿Bendecirá Dios nuestro orgullo por el “poder de convocatoria” que hemos producido… “para Él”?
Muchos de los ídolos que comentaba al principio de este escrito, tienen relación estrecha con estos nuevos “ídolos” de nuestra actualidad.
Leamos la historia de otro rey llamado Josafat (1ª Reyes 22:43):
“Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en ellos.“
Esos lugares altos, eran los sitios donde el pueblo de Israel adoraba a otros dioses. Éstos no fueron quitados, y el pueblo seguía torciéndose. Se podrá decir que el pueblo de todos modos buscaría el modo de canalizar su idolatría, pero como líderes del pueblo de Dios, muchos reyes cometieron esta negligencia: hicieron “la vista gorda”.
Hoy hay muchas cosas a las cuales se les hace “la vista gorda”. Se exige el diezmo, pero no siempre se cumple con lo que Jesús mandó: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Muchas congregaciones evaden impuestos. (Aunque enseñan que es necesario hacerlo).
Otras (muchas) no dan el diezmo a sus instituciones superiores, cuando sí lo exigen de sus ovejas. (Aunque el diezmo no es algo que rija para los cristianos en la era neotestamentaria, es evidente que constituye un excelente método de sostén para los diversos ministerios, además de otros “gastos extra” que deberán mantenerse en la más absoluta de las reservas… ¿no suena extremadamente oscuro, por no decir diabólico, que se evite en las finanzas de una iglesia la transparencia absoluta y total?)
Se nos ha ido “torciendo” el evangelio hasta lo que conocemos y vemos en la actualidad.
Cualquier similitud entre el servilismo hacia un líder evangélico con la autoridad papal de la época de Lutero es mera coincidencia…
Se habla mucho de avivamiento, pero en lo íntimo se “teme” que un genuino brote del mismo rompa con toda hipocresía con que se ha vestido la “novia”.
Sería bochornoso para la misma, verse desnuda y comprobar que Dios se ha provisto de una menos vistosa, que no proviene precisamente de sus filas y que ha decidido formarla con enfermos, borrachos, prostitutas, adictos, ladrones y homosexuales, aceptándolos en Su reino casi del mismo modo que ocurrió con el ladrón que tuvo Jesús a su lado en la cruz. Éste, no tuvo tiempo de asisitir a células, grupos de crecimiento, ni de visitar enfermos, ni de dar sus ofrendas, ni de cantar canciones, ni de (siquiera) leer la biblia, o dar a otro algo de lo que recibió… Sólo reconoció el señorío de Cristo.
¿No suena fácil el evangelio?
Que el Señor te bendiga !
Jesús, el Camino del Éxito »
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Cada uno tiene su idea personal sobre Jesús.
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Por más que se nos enseñe de un modo, guardamos ideas que hemos reunido en nuestra mente por diversas experiencias, que nos han dejado una idea determinada (actual, que puede ir cambiando) sobre el verdadero Jesús de la biblia.
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Philip Yancey, en su libro “El Jesús que nunca conocí“, dice acerca de Jesús:
“En cuanto al aspecto físico, Jesús estaba a favor de los que hubieran sido excluídos de la mayor parte de las iglesias.
Entre sus contemporáneos, se había ganado una cierta reputación de «bebedor de vino y glotón».
Los que poseían autoridad, tanto religiosa como política, lo consideraban como un perturbador, como una amenaza para la paz.
Habló y actuó como un revolucionario, menospreciando la fama, la familia, los bienes materiales y otros elementos que se utilizaban tradicionalmente para medir el éxito.”
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Es bueno muchas veces someter “nuestra” imagen actual de Cristo a la imagen verdaderamente espiritual y bíblica del Señor.
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Es posible que nos encontremos con sorpresas.
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Muy probablemente estemos aceptando cosas, que a Él le hubieran desagradado, tales como:
- El “éxito” más allá del fruto;
- La “imagen externa” en vez de la interior (que es la más valiosa);
- La “adulación a la autoridad” en lugar de una visión bíblica crítica que controle los excesos de la misma.
- Existen muchas cosas para observar de nuestra “fe”.
- El verdadero éxito no consiste en la realización personal en cuanto a aspectos materiales de este mundo, sino que proviene de una relación sin límites, libre y abundante con Aquel que nos ha dado la vida.
- Piénsalo… No estarás perdiendo el tiempo.
Sólo busco comprender en la palabra de Dios lo que Él desea decir. Las cosas que Dios no dice, pues, no tiene caso inventarlas.
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