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Estoy leyendo un libro del autor cristiano Philip Yancey (más cristiano que muchos, aunque seguramente que no le gustaría leer esta opinión sobre su persona) titulado como he titulado el post: “El Jesús que nunca conocí”. ¿Lo recomiendo? ¡ Sí ! Lo recomiendo, (re-comiendo).

En él, el autor comenta su viaje en 1991 a Rusia en tiempos en que el impreio de la Unión Soviética se estaba desintegrando.

Pudo comprobar según sus propias palabras que “setenta y cuatro años de comunismo habían demostrado, más allá de toda duda, que la bondad no se podía legislar desde el Kremlin y obligarse a punta de pistola. Resulta una ironía contundente que los intentos de obligar a la moralidad suelen producir personas desafiantes y gobernantes tiranos que pierden su sentido de moral“.

Esta última frase en negrita es aplicable (literal y prácticamente en su totalidad) a algunas congregaciones evangélicas de la actualidad.

Inmediatamente después de presentar esta experiencia, Philip Yancey hace una analogía entre el poder de Satanás y de Dios, mencionando la lucha en el desierto entre Jesús y su tentador.

El autor haciendo una paráfrasis de dicho diálogo comenta:

La tentación desenmascaró a Satanás, y Dios siguió siendo el mismo. “Si eres Dios”, dijo Satanás, “sorpréndeme y actúa como Dios debiera actuar”. Jesús contestó: “Sólo Dios decide estas cosas, por lo tanto no voy a hacer nada sólo porque me lo pidas.”

El diablo tiene el poder de coaccionar, de deslumbrar, de forzar a la obediencia, de destruir. Los humanos han aprendido mucho de ese poder…

… El poder de Dios, por el contrario, es interno y no coercitivo. Ese poder a veces puede parecer como debilidad. En su compromiso por transformar suavemente desde adentro y en su inquebrantable dependencia de la elección humana, el poder de Dios puede parecerse a una especie de abdicación. Como saben los padres y los enamorados, el amor se puede volver impotente si el amado decide desdeñarlo.

A veces desearía que Dios empleara un toque más fuerte. Mi fe sufre a causa de demasiada libertad, de demasiadas tentaciones de incredulidad. A veces deseo que Dios me abrume, supere mis dudas con certidumbre, brinde pruebas definitivas de su existencia y de su preocupación.

Deseo respuestas rápidas y espectaculares a mis oraciones, sanidad para mis enfermedades, protección y seguridad para mis seres amados.

Cuando pienso en estos términos, veo en mi mismo un eco débil y resonante del desafío que Satanás le lanzó a Jesús hace dos mil años.

Dios resiste estas tentaciones y opta por una forma más lenta y discreta.

George MacDonald dijo:

En lugar de aplastar el poder del mal con su fuerza divina; en lugar de imponer justicia y de destruir a los injustos; en lugar de establecer la paz mediante el gobierno de un príncipe perfecto; en lugar de juntar a los hijos de Jerusalén bajo Sus alas, quisieran o no, para salvaguardarlos de los horrores que angustiaban su alma profética, dejó que el mal hiciera su labor mientras pudiera; se contentó con los caminos lentos y desalentadores de ayudar en lo esencial; hacer buenos a los hombres; arrojar, y no simplemente controlar, a Satanás…
Amar la justicia y hacer que crezca, no desquitarse…
Resistió todos los impulsos de actuar más rápidamente para conseguir un bien menor.

Y continúa Philip Yancey: Lo más sorprendente de Dios es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir como si Él no existiera, para escupirle el rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse

Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado.

Hasta aquí el increíble texto de Yancey. Ese “poder de refrenarse”… ¿quién lo posee? Algunos cuentan hasta diez antes de explotar, otros ni recuerdan el “uno” que ya están rojos de ira. Pero, poseer TODO el poder y refrenarse por amor, es algo inconmesurablemente hermoso.

Este freno de Dios, es precisamente una demostración del increíble poder de Dios. Quien sabe contenerse. Sabe soportar. Es generoso en paciencia.

En otro párrafo, Yancey menciona que Jesús no pretendía convencer a nadie que lo siga. No se lo veía con la Torá persiguiendo a nadie que no quisiera escuchar. Su auditorio se acercaba a la fuente.

Ocasionalmente, Jesús pasaba por algún camino y conversaba con alguien, pero jamás presionó a nadie respecto de tomar decisión alguna. Al joven rico, le dijo qué debía hacer, pero como Su respuesta no era lo que el joven adinerado había ido a buscar, se volvió por su camino. Jesús sólo lo miró alejarse con dolor y “lo amó” dicen las escrituras.

Es muy distinto a las “estrategias de evangelismo” o hasta el uso de diversos tipos de engaño para convencer a alguien de que asista a una reunión, haciéndole creer que sólo escuchará música, cuando sabemos que lo arrastraremos hasta el momento de la oración.

Jesús no usó ningún tipo de violencia para convicción de sus amados. No utilizó las palabras para engañar a sus amigos, ni para ejercer poder sobre un tercero.

Se movió por la tierra según la voluntad de Dios hasta cumplirla por completo en la cruz.

Eso es saber refrenarse y amar. No otra cosa.

Que el Señor los bendiga !

Quiero transcribir un comentario de mi hermano Leovanis Farías y sólo haré al finalizar una breve reflexión sobre sus palabras.

¿Quién es Leovanis Farías? Un hermano en Cristo. Para Dios es suficiente. Quizá para muchos sea necesario presentar algún carnet de la asociación de líderes de nosedónde para poder manifestar su autoridad para decir algo.

Aquí va su comentario:

Recientemente conversé con una hermana en Cristo, la cual me comentaba sobre la forma imprudente e inconsciente de algunos pastores y ministros al momento de pedir los diezmos y las ofrendas, existe una manipulación exagerada. La forma en que le quitan a las personas su dinero, objetos de valores, prendas y bienes.

Algunos le piden a las personas enfermas, que recurren a ellos, confiando en su buena fe por el hecho de que se dicen llamar cristianos. Lo cierto es que ” estos lideres religiosos” so pretexto de llamarse hijos de Dios, les exigen a las personas una buena ofrenda o diezmos para que Dios los pueda sanar, mientras más fuerte sea la ofrenda “más rápido y efectivo será el milagro”.

No es de extrañar de que esto esté sucediendo, ya que el señor Jesus lo advirtió y Pablo lo repasa.

” Asalariados, trasquilan a las ovejas quitándoles la lana, ordeñan y le quitan la lana a las ovejas. No buscan a la descarriada ni curan a la perniquebrada”.

Piensan en ellos mismos, líderes con un evangelio moderno adaptándolo a su estilo de vida, cambiando la verdad de Dios por dogmas y mandamientos de hombres. Viven opulentamente, no pueden ocultar su avaricia y amor por el dinero. Pastores inútiles, pero que algún día tendrán que rendir cuentas a Dios.

Pablo lo recuerda: hombres amadores de sí mismos, más que de las cosas de Dios, que harían mercadería del rebaño.

Es por eso que Bruce Olson es criticado por algunos concilios evangélicos, ya que no comulga con gran parte de sus doctrinas mercantilistas y egocentristas. Iglesias con estructuras y fachadas góticas, fantásticas y formidables, con lujosas edificaciones y adornos majestuosos, con sillas y butacas extraordinarias donde se sienten las personas que mejor diezman y los que dan mejor ofrenda, pero ignorantes de las necesidades que pueden estar pasando los niños que mueren de hambre, no en África, la India o Paquistán, sino en sus propios vecindarios y en sus mismas iglesias.

Es por eso que a veces pienso: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió? ¿esto fue lo que cristo nos enseño?, la corriente de la prosperidad, donde se le rinde culto al dios mamón, se considera una maldición al hermano que no es próspero o está en pobreza. Aplican el principio mundano de “cuanto tienes, cuanto vales”, si eres próspero estás bien y bendecido por Dios, si estás en pobreza estás en pecado.

Cuando Bruce Olson fue rechazado por la asociación de misiones de Venezuela, fue despreciado por que no tenía una recomendación de alguna fundación o junta misionera de su país, llegó a Venezuela (pelando), Dios le dijo: “Bruce yo no te e rechazado, te necesito en Sudamérica donde tú estas”.

Hermanos, oremos por este hombre y su ministerio que aún lleva sus frutos en Colombia, específicamente en Bucaramanga y Bogotá, donde ha fundado universidades y alberga a centenares de indígenas para darles estudios para que lleven una vida digna.

Aún continúa fundando cooperativas en beneficio de los motilones y otras tribus.

Cumplió 82 años, pero no ha utilizado la oportunidad que Dios le dio de haber sido el único hombre blanco de haber convivido por 28 años con una de las tribus mas indómitas y guerreras de Venezuela y Colombia (los motilones), para hacerse de fama y ocupar espacios en la sociedad como hombre importante. Él sabe muy bien que le está reservada en el cielo una corona, vestiduras blancas y Jesús le dará el premio (la vida eterna).

Que Dios nos ayude a comprender cuales son sus planes para con su iglesia aquí en la tierra.

Dios los bendiga.

Su hermano en cristo. Leovanis E. Farias.

Hasta aquí lo que nos quería transmitir nuestro hermano Leovanis Farías. Doy gracias al Señor por sus palabras y por su testimonio.

Ignoraba que Bruce Olson tuviera la edad de 82 años que me menciona Leovanis. Realmente el tiempo suele pasar sólo para nosotros. Siempre esperamos encontrarnos con nuestros amigos, que no vemos desde hace 20 ó 30 años, del mismo modo que los recordamos desde entonces. Más gloria para Bruce por su esfuerzo inagotable para la obra del Señor.

Me quedé con una pregunta del hermano Leovanis: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió?

Mi respuesta casi nació de inmediato: ¡Sí! Es ésta. Sólo que existen algunos que creen tener éxito en lo que hacen para el Señor mientras siguen enfermos y necesitados. Del otro lado estamos los que hemos encontrado al Dios de la verdadera salud y del verdadero sustento, y aún en medio de debilidades, necesidades y conflictos, somos más que vencedores y nos gozamos en las pruebas. Algo que los verdaderos débiles detestan.

Que el Señor te bendiga hermano !

Debo hacer público el agradecimiento a este hermano en Cristo que me invita a conocer a las tribus en donde predicó el hermano Bruce Olson, algunas de ellas Motilonas y otras cercanas que también visitó.

No dudo que no faltará oportunidad para pegarme una vuelta por la selva de Venezuela y conocer a esos hermanos en el Señor.

Mi respeto por el hermano Bruce Olson, nació con la lectura de su libro “Por esta cruz te mataré” publicado por Editorial Vida hace muuuuuuuchos años.

Posteriormente (y actualmente) sé que el hermano Bruce sigue trabajando, no quizá en forma presencial ya, (por inconvenientes que debió soportar con la guerrilla colombiana)  sino desde fuera, pero proveyendo un respaldo para los hermanos que desean aprender, seguir estudios y capacitarse para evitar que los engañadores no se apoderen de sus tierras.

La historia es bastante larga (ya la he comentado en varios posts de este mismo sitio) por lo que les invito a leerla.

Sólo quería agradecer esta invitación que me honra como cristiano, y ya quisiera estar llegando para abrazarme con estos hermanos de las diversas tribus que me menciona mi hermano Leovanis Farías, como Bakugbari, Saimadoyi, Iquicarora, Boksi, Bachichida y otras comunidades en donde también vivió y trabajó muchos años Bruce Olson.

Los relatos de dichas experiencias han sido un desafío para las misiones en todo el mundo, dado que Bruce Olson siempre buscó no romper las tradiciones de las tribus que visitaba, sino preservarlas y respetarlas.

Era gracioso leer cuando algunos indios optaban por no asisitir a las iglesias de los misioneros porque decían: “¿Cómo puede habitar Dios en una iglesia cuadrada? ¿Acaso Dios tiene límites? Dios habita en espacios circulares, sin límites, como nuestras chozas…”

Además, estos indios veían a los “indios convertidos”vestidos a la cultura “americana” con traje y corbata, abandonando la cultura propia de sus pueblos, y no podían comprender la necesidad (impuesta por los grupos misioneros) de hacer esos cambios tan extraños para ser recibidos por Dios.

Bruce Olson fue el misionero que tomó nota de estos detalles y permitió el crecimiento sanitario y social más importante en medio de una tribu de caníbales internada en la selva, de donde sólo se salía en forma de esqueleto hasta que Dios envió un humilde y obediente joven que supo escuchar a Dios antes que poner en marcha el “avasallamiento evangélico” que se acostumbraba y que aún hoy existe (lamentablemente).

La razón de este post, es simplemente para agradecer al hermano Leovanis Farías sus comentarios (puede leerlos aquí) e invitación y compartirles estas historias.

Que el Señor les bendiga.

Sobre el dar…

Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.

Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!
2ª Corintios 9:5-15

Cuando en el versículo 13 de este pasaje, el apóstol Pablo dice: “vuestra contribución para ellos y para todos“, se está refiriendo a los “santos” a los que les “faltaba” que mencionó en el versículo 12.

Hoy muchas congregaciones no cumplen con su rol de suplir las necesidades de los más débiles, mayormente sucede esto en las iglesias de mejores ingresos económicos, cuyos líderes han creído que eran algo no siendo nada, engañándose a sí mismos, como afirma Pablo.

Casi podría decir que estoy un poco agotado de mencionar estas cosas. Pero es necesario sacar a la luz lo que algunos hacen en la oscuridad (aún en aquel tipo de oscuridad propia de su “iluminación”) .

2ª de Corintios 9:7 dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón:  no con tristeza,  ni por necesidad” y continua…

¿Cómo será que un cristiano pueda dar “por necesidad”?  Es interesante… Se los dejo para que lo mediten ya que pareciera que se trata de una incongruencia del apóstol, pero nada tiene de tal.

Que el Señor les bendiga!

Vida después de la muerte.

Hace mucho tiempo, mi esposa me relató con un lujo de detalles más que impactante, un suceso que experimentó, el cual podría introducirse en cualquiera de los relatos referidos a “Vida después de la Vida” o más bien… “Vida después de la muerte”.

Lo cierto es que creo en aquellas cosas que me relató, por tratarse de cuestiones que también han estado escritas en la biblia, en donde Jesús comenta la historia del hombre rico y de Lázaro (ya no como una parábola, sino como un hecho) de un hombre que desde su lugar de tormento, deseaba que Abraham le avisara a su familia para que no les tocara la misma suerte.

El último trayecto de la historia refiere lo siguiente:

Entonces le dijo:  Te ruego,  pues,  padre,  que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos,  para que les testifique,  a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Abraham le dijo:  A Moisés y a los profetas tienen;  óiganlos.

El entonces dijo:  No,  padre Abraham;  pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos,  se arrepentirán.

Mas Abraham le dijo:  Si no oyen a Moisés y a los profetas,  tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

(Lucas 16:27-31)

Muchos han utilizado las ideas de un infierno como método de espanto previo para presentar el evangelio.

¿Puede condenarse dicho método? Yo creo que sí, dependiendo de las formas.

Si el testimonio de la existencia de un lugar que creemos (y que Jesús predicó) que es real, conduce a que un alma sea arrebatada del gobierno de las tinieblas, entonces es válido.

Ahora bien. En la historia han existido excesos en el uso de este método. Pero el hecho de que esto haya sucedido, no quita la existencia del lugar de tormento en sí.

Si mi estrategia de seguridad (que consiste en asustar a los reos de la sociedad con meterlos en la cárcel para pagar su condena) no tiene buenos resultados, o es considerada infantil e ingenua por sus pobres logros, no hace que la cárcel desaparezca.

¿Qué quiero decir?

Que el infierno sigue siendo un lugar tan real como el primer día en que Jesús habló de él.

Sin más preámbulo, paso a contar la experiencia de mi esposa en una noche de oscuridad que resultó en bendición.

Mi esposa había aceptado al Señor en una iglesia de Olivos, provincia de Buenos Aires, llamada “Iglesia Los Olivos” de un pastor muy conocido que falleció hace unos años.

Ella dio ese paso de fe, sin mucho entendimiento de lo que había sucedido, pero el Señor escuchó sus palabras y, sobre todo, su corazón hambriento.

Tiempo después, dejó de asistir, por presiones familiares, (tendría unos 16-17 años entonces) y su vida transcurrió entre el estudio y su familia.

En una noche, despertó con aparente descompostura e ingresó al baño con deseos de vomitar. De pronto notó que los azulejos de las paredes se iban achicando ante sus ojos y en medio de una sensación de desmayo gritó, al tiempo que comenzaba a notar que “abandonaba” su cuerpo y veía con absoluta claridad lo que acontecía a su alrededor.

El grito despertó a la familia que acudió hacia donde estaba el cuerpo (mi esposa veía todo esto “desde fuera”) y veía al padre que la arrastraba hacia otra habitación gritándole y abofeteándola para que reaccionara del aparente desmayo.

Ella quería gritarle que no estaba allí, sino más arriba, viéndolo todo, pero sus palabras no eran oídas por sus seres queridos.

De pronto notó que comenzaba a elevarse por encima del techo de su casa y comenzaba a flotar por su terraza, escuchando un ruido cada vez más ensordecedor de cadenas arrastrándose.

Un terror de muerte la envolvió y quería gritar, llorar, hacer algo, pero no tenía opción, era “llevada”.

En ese momento escuchó una voz tronar en los cielos que dijo: “NO !!!”.

Y notó que comenzó a descender hacia el comedor de su casa (hacia donde su padre había arrastrado el cuerpo sin vida) y terminó por notar la humedad de su cuerpo, comenzando a sentir los dolores propios de los movimientos de los que había sido objeto momentos atrás por su padre.

Lentamente abrió los ojos y su familia dio gracias a Dios por este hecho.

Este relato me lo comentó años después. Jamás hizo mención de lo sucedido a su familia sino que lo guardó en su corazón con temor.

Sabía que en ese momento, de haber continuado viaje, su destino no habría sido el que más deseaba junto al Señor.

A partir de allí, su vida espiritual comenzó a formarse hacia los valores bíblicos. Buscó apoyo y asesoramiento en la congregación que había abandonado hacía un tiempo y aprendió cosas que Dios le fue revelando a través de Su palabra.

Tiempo después, Dios le dio una palabra de ciencia. No fue muy bien recibida, puesto que le indicó a su propia hermana que Dios la perdonaba por el aborto que había cometido. La hermana, entre el asombro y el espanto por saberse descubierta rompió a llorar, pero con los años endureció su corazón hacia ella.

El Señor la ha usado a mi esposa en repetidas ocasiones y es para mí una perla de gran precio.

Estamos atravesando una prueba en la que depositamos toda nuestra confianza en el Señor.

Nos gozamos de estar en Su camino y poder servirle con todas nuestras fuerzas.

Experiencias como éstas, nos dicen que hay un infierno. Hay algo más allá de la muerte. Y la decisión sobre el lugar al cual iremos, debemos tomarla antes de atravesar la puerta.

Una vez cruzado el umbral de esa puerta, no tenemos opción.

¿En dónde está tu corazón?

Muchas veces nos toca enfrentar situaciones que ponen a prueba nuestra fe.

Una de ellas la estoy viviendo actualmente.

He perdido mi trabajo !

Un trabajo que me mantuvo por un tiempo bastante “cómodo” y sin sobresaltos.

Debí renunciar por cuestiones familiares y personales. No se trataba ya de acomodarse y buscar soluciones inexistentes con vistas a mantener un ingreso interesante, sino de cuestiones más profundas que tienen relación con la vida, con la dignidad y con la fe.

En esta etapa, mi fe juega un rol de altísima importancia. ¿Hasta dónde te va a sostener Dios? Es la pregunta que le podría arrojar a las espaldas de mi enemigo espiritual, como tantas veces se suele recomendar. Pero…

¿Qué diferencia existe entre mi vida y la de un niño (o miles de ellos) que perece(n) por el hambre en el África o en la India?

Ante el Señor, ninguna. Soy tan humano como cualquiera de ellos. O mejor dicho… Ellos son tan humanos como cualquiera de nosotros, que por tener un acceso a tecnologías, a cuentas bancarias, a un “nivel” de vida algo más acomodada que ellos, nos consideramos “por encima” de tales grupos etarios con una facilidad que apesta.

Hoy puedo darme el “lujo” de sentirme “en el aire” en mi situación.

No sé qué será de mi vida (aunque uno siempre se preocupa más por los demás. En lo que respecta a mi propia vida, no le temo ni a la misma muerte…), pero sé que el Señor me lleva de Su mano. Y es bueno.

Ahora…

¿Y si debo soportar padecimientos como los de mis congéneres de África o India?

¿Podré decir “es injusto”? ¡Nooo! Porque nada es peor que lo que padeció Jesús en la cruz. ¡Nada!

Y si pretendemos ser seguidores de Aquel que aprendió la obediencia por lo que padeció… ¿seremos acaso mejores que Él?

¿Evitaremos la copa que Jesús tampoco quería beber, pero que dejó a criterio del Padre el tomarla o no?

Ignoro, amigos, qué sucederá. Por ello soy feliz. Esa ignorancia me permite abrazar más la fe. Sólo me queda el Señor y la fe. (¿Pareciera poca cosa, no? jaja).

Estoy más que gustoso de estar pasando por este momento, y muy agradecido a Dios porque a cada paso sigo aprendiendo a conocerle mejor. No existe mejor cosa en el mundo que conocerle y amarle.

No hay pantalla de plasma, ni PlayStation, ni Wii de Nintendo, ni viaje a las Bahamas o a las islas Caimán, ni títulos, ni ducados, ni principados, ni reinados, ni gobernaciones, ni presidencias, ni brillo, ni  sombra, ni cosa alguna que nos pueda traer el consuelo y la fortaleza que sólo viene de un poder imposible de fabricar y que nos es obsequiado por Dios a todos.

Yo lo acepté y lo disfruto a pesar de encontrarme cada día más cerca de no poseer nada.

¡Te aseguro que lo vale todo!

Que el Señor te bendiga.

Raimundo

La hipocresía ha llegado a límites insospechados. Y esto gracias a la careta que divide a la realidad cierta de la ficción que se desea mostrar.

La hipocresía se potencia a sí misma.

Recuerdo que muchas veces se me preguntaba al pasar: “¿Cómo andás?” y la respuesta era siempre: “Bien”.

“Bien”, es la primera palabra que sale de la boca de quien responde a la pregunta: “¿Cómo andás?” en Argentina. Le siguen al “bien” una serie de “reglas cumplidas” que pretenden justificar el porqué estamos “bien”. “Estoy yendo al grupo o célula”, “estoy trabajando en tal o cual área o ministerio”, “me congrego tres veces a la semana”.

Pero el “¿cómo andás?” sigue sin ser respondido.

¿Eres feliz de hacer lo que haces? ¿Disfrutas de tu relación con Dios y le amas? ¿O te dedicas a “mostrar” que eres una persona cumplidora y obediente mientras tu corazón sigue enfermo?

¿Estás rodeado de legalismo e hipocresía?

Como cristianos solemos rodearnos de una serie extensa de imposiciones, abstenerse de beber alcohol,  cuidar la medida de una falda, cumplir con ritos y días determinados…

El teólogo Hans Küng dijo: “Mientras más fina se teje la red, más numerosos son los agujeros“. La ilustración es clara. A más leyes y dogmas, más lugares por donde sentirse culpable de todo.

En su libro Gracia Divina vs. Condena Humana, nuestro hermano Philip Yancey nos dice: “Los cristianos tenemos nuestros propios grupos de pecados «aceptables» e «inaceptables». Mientras evitemos los pecados más notorios, nos sentiremos bastante satisfechos con nuestra situación espiritual“. Y cierra la idea con esta hermosa sentencia: “Jesús enfocó el pecado de una manera totalmente distinta. En lugar de clasificar los pecados como más o menos importantes, hizo que sus oyentes levantaran la vista hacia un Dios perfecto, ante el cual TODOS somos pecadores“. (El énfasis de TODOS es mío).

En Gálatas 3:22, Pablo nos dice: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado”. ¿Qué es la Escritura, sino la Palabra de Dios, el Verbo de Dios, Dios mismo revelado? No estaríamos inventando nada si dijésemos que fue Dios quien lo encerró todo bajo pecado. Después de todo, fue Dios mismo quien dio los mandamientos a Moisés. No fue un invento humano.

De ese modo, Dios puso al hombre una imposibilidad de justificarse por sí mismo, debiendo recurrir a la gracia por la fe en Jesús. No hay otro camino.

Y así andamos…

Quienes buscamos andar en la gracia de Cristo encontramos a nuestras vidas tal como Pablo veía a la suya propia: “¡Miserable de mí!”.

Quienes limitan su fe al legalismo son excelentes personas en la iglesia o ante la vista de determinadas personas, pero ocultan las más horrendas maquinaciones en su corazón por mera hipocresía. No son sinceros. Hieren a sus hijos con palabras ofensivas o los maltratan, o patean a su fiel mascota cuando tienen alguna rabieta, o fingen cosas que no son reales, o aumentan la dosis de un medicamento a un abuelo para que “parta con el Señor” más rápido porque no lo soportan en su casa… es una carga que le impide “servir” al Señor !!!

Hermanos… No estoy inventando nada, lo saco de la vida real.

Lo extraño es que ninguno piensa de sí mismo como un legalista. Pero basta cruzarse con una prostituta o un homosexual, para comprobar nuestra pared de hipocresía y falsa santidad para dividir ese corazón dolido del nuestro, para “evitar posibles contagios”.

Vuelvo sobre lo que dije en otro post: Jesús odiaba el pecado, pero jamás dejó de amar al pecador. Aún en medio de su pecado. Leamos los pasajes de la mujer adúltera, del hijo pródigo, etc. Dios espera el regreso a toda costa. Tiene la gracia suficiente para sanar y bendecir ese corazón atormentado. ¿Somos acaso más santos que Dios? Pregúntatelo, hermano. Es absolutamente necesario que lo hagas. ¿O seguirás arrastrando el error de considerarte santo mientras vas sembrando dolor a tu paso sin siquiera reconocerlo?

La hipocresía del legalismo es la máscara, el disfraz, la pared divisoria, la mentira elaborada (y muchas veces consensuada por muchas organizaciones religiosas, iglesias y diversas denominaciones, los fariseos eran semejantes) cuyo único propósito es evitar la gracia.

El perdón de Dios no se gana con reglas a cumplir, sino que ya fue provisto para nosotros en la muerte de Jesús, precisamente, ante la demostrada imposibilidad humana para cumplir las reglas.

Que el Señor te bendiga.

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